Pataches

Los Pataches de Don Moncho: La Playa

Oiga, andaba con mi amigo Mañungo Pérez en viaje de negocios por Valparaíso, puerto principal. Mire, a eso de las doce del día, cuando ya las tripas suenan más fuertes que el cañonazo de las doce , ibamos caminando con el Mañungo cerca de la Plaza Sotomayor. El hombre, despierto, escucha el rugido de mis tripas y me dice «Oiga Don Moncho, lo escucho con hambre ¿ah?», conozco algo re bueno por acá.

Mire, Mañungo es de esos que no falla cuando tiene certeza de algo. Con sus datos usté se va a la segura, y más que a la segura. Así que me entregué y seguí a mi querido amigo no más. El hombre sabía lo que hacía.

Llegamos a La Playa. Sí, así se llama. La Playa. Queda cerca de la Plaza Sotomayor. Desde afuera se ve un local añoso, pero cuando entra ahhhh.Un local adornado por cosas antiguas. Cuadros de celebridades del pasado, estatuillas, vasijas, patentes del año de la cocoa, y algo que me gustó: los manteles a cuadros. Oiga, hay cosas chilenas y los manteles a cuadros.

Mire, cuando llegamos a La Playa a atendernos observamos el menú. Buenos los precios oiga. A ver, da gusto llegar a un local y que no le cobren un ojo de la cara. El menú interesante. Cinco lucas y le lleva entrada, un plato principal donde usted puede elegir un pescado con dos acompañamientos (sí, oiga, DOS). La cosa es que pedí congrio frito con arroz y papas salteadas. Oiga pero es una delicia.

¿Para tomar? No nos perdimos. Perdimos su bien terremoto (algún día voy a hablarle en extenso) y le pusimos. Al terremoto hay que ir de frente marrr. A todo esto, me acordé de mi capitán Morales, cuando hice el servicio hace hartos años atrás a bordo de un buque de guerra, y no, no llevé a la Adelita ahí. Saludos si lee esto. La cosa es que el terremoto estaba bueno oiga. Como debe ser: helado de piña, granadina, pipeño. No le ande echando pisco ni fernet, esos son inventos de los millenials.

Pocas veces hago esto, pero partí a la cocina a felicitar al maestro. Me miró extrañado, pero entendió rápidamente el motivo de mi visita. Me dio las gracias y tomó una ración de papas salteadas recién salidas de la sartén y se las recibí gustoso. Así da gusto que traten al amigo cuando es forastero.

¿Volvería a La Playa? Claro iñor, si ese almuerzo estuvo de primera, y el terremoto…

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