Arte Destacados Noticias

Van Gogh, con la ayuda de sus amigos

Por años, el relato clásico sobre el artista holandés le presentaba como un huraño. Al revés, en vida tuvo una vida social con gente muy diversa, y es la voz de quienes le conocieron la que llega a una exposición en Holanda.


Un solitario que se cortó una oreja y murió en la miseria, de un tiro con su propia pistola. A menudo esa es la respuesta rápida del gran público a la hora perfilar a Vincent van Gogh. Es un error. En realidad, y como muestra una exposición sobre su círculo más intimo que abre este sábado sus puertas en la localidad holandesa de Bolduque, el pintor estaba siempre rodeado de parientes, amigos y admiradores.

Este mito sobre el artista borra de su vida a sus hermanos, sus amigos, sus novias, sus modelos y todos sus admiradores.

La exposición, que acoge el Museo Noordbrabants hasta el 26 de enero, confirma que Van Gogh fue una persona complicada, obsesiva, exigente consigo mismo, pero también sensible a todo lo que le rodeaba, incluida la propia naturaleza que tanto inspiró a sus cuadros.

«Por supuesto que tuvo amigos y relaciones largas, siempre se le ha situado en una esquina como un artista solitario y eso tuvo mucho que ver con los libros y películas que aparecieron después de su muerte, después del siglo XX», detalla la curadora Helwise Berger, experta en arte del siglo XIX y principios del XX.

Un total de 99 pinturas, cartas, fotos, cuadernos de poesía y dibujos muestran un recorrido gráfico de las personas más importantes para él, desde su época en Brabante y La Haya, hasta París y el sur de Francia, para terminar con su muerte en Auvers-Sur-Oise, donde la sífilis y las enfermedades mentales acabaron con su vida.

orig_64571.jpg
La noche estrellada, obra de 1889 en el período final de la vida del pintor.

Todo en familia

Vincent Van Gogh (1853-1890) vivió en veinticuatro lugares diferentes durante sus 37 años. «Se movía con mucha frecuencia, algo que estaba relacionado con su carrera, pero también con sus padres, que se mudaban a diferentes pueblos», explica Berger.

Uno de los lugares especiales para el artista es lo que hoy se conoce como La Iglesia Van Gogh, parroquia protestante ubicada en el corazón de Etten Leur.

Este edificio, con nueve ventanas coloridas y aspecto moderno, ofrece una visión fascinante del periodo menos conocido, pero quizás más importante, de la vida de Van Gogh: el lugar donde, en 1881, decidió empezar su carrera.

En un pequeño balcón dentro de la iglesia todavía se conserva el órgano de madera que el artista y su padre tocaron cuando acudían a la parroquia, y por eso hoy forma parte del patrimonio de la ciudad.

A pesar de su mala relación con ellos, sus progenitores lo apoyaron hasta su muerte, siempre le ofrecieron alojamiento en Holanda, dinero y ánimos para perseguir su ambición de ser un artista.

Su tío Cent le consiguió su primer trabajo en La Haya, y su primo Anton Mauve -un famoso artista en esos tiempos- le dio lecciones de dibujo y pintura, clases de las que salió el famoso cuadro «Bodegón con sombrero de paja» (1881).

Cuando abandonó su país natal, siguió escribiéndose misivas con toda la familia, y solo se volvió a ver varias veces con su hermano Theo, la persona más cercana a él.

cipreses-vincent-van-gogh
Campo de trigo con cipreses. Obra de 1889.

Vivir así es morir de amor

Su vida amorosa nunca fue fácil: su amor imposible por su prima Kee Vos le persiguió toda la vida, y su relación con su vecina Margot Begemann duró poco. La presión social le llevó a poner fin a su convivencia con la exprostituta Sien Hoornik, y se enamoró por última vez de Agostina Segatori, propietaria del café Le Tambourin en París, donde exhibió sus piezas.

Vistos sus fracasos en los asuntos del corazón y los efectos emocionales que eso tenía en un solitario Van Gogh, su hermano Theo le aconsejó dedicarse solo al arte.

Pero por falta de dinero nunca pudo contratar grandes modelos, lo que le llevó a recurrir a voluntarios como la familia Roulins en Arles (sur de Francia), los Groot-van Rooij en Nuenen (Holanda) y Adrianus Zuyderland, que vivía en un centro de mayores, y lo reflejó en varios cuadros, como «En la puerta de la eternidad» (La Haya, 1890).

Van Gogh dejó un legado de su vida personal en imágenes: se autorretrataba como no lo haría hoy ninguna cámara de fotos, pero también pintaba a sus amigos, familiares, admiradores y a otros artistas compañeros, como Anthon van Rappard, Anton Mauve, Émile Bernard, Paul Gauguin y Paul Signac, cuyos cuadros se exponen en Den Bosch (Bolduque, en neerlandés).

 

0 comments on “Van Gogh, con la ayuda de sus amigos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: