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Poliamor en tiempos de guerra

Cuando el ideal de amor romántico monógamo heterosexual parece ser la norma, es bueno tener en cuenta que existen otras formas de afectividad. Ser «poli» parece ser una opción con más pros que contras al momento de desprenderse de este estereotipo. Conversamos con una pareja para tener una aproximación cercana. Esta es su historia.


A

menudo vemos en el cine cómo se retratan las más épicas y románticas historias de amor jamás narradas, pero también, como alguno de los amantes es condenado al engaño. No por nada Miranda se demoró media trama de Sex and the City I en perdonar a Steve, tras haberle confesado que tuvo sexo con otra mujer después de un periodo de seis meses de sequía en la habitación.

El amor no es solo cosa de ficción, pero por lo general, las películas no suelen contar los múltiples tropiezos de una relación monógama, salvo en contadas ocasiones recientes en la historia, como la serie Bojack Horseman. No se generan espacios para explicar el proceso de deconstrucción y los protagonistas suelen demorar mucho en perdonar y volver a hablar, aún cuando la comunicación termina siendo siempre lo más efectivo.

Es por eso que con el correr de los años,  el poliamor parece ser una opción con más pros que contras al momento de desprenderse del estereotipo del ideal de relación impuesta. Se trata de un término acuñado en la literatura de los 90’s, que funda sus raíces en los cambios sociopolíticos y el amor hippie post guerra de los 70’s, y que según su definición, consta de mantener relaciones sexo – afectivas con más de una persona y simultáneamente, a la vez que se pueden establecer vínculos que perduren en el tiempo evitando el cariz de la presión social.

Del odio al amor

Paz Villarroel (23) mantiene una relación con Ignacio Navarro (30) desde hace un año, y aunque siempre han catalogado su amor como libre, no se cierran a la posibilidad de encontrar a una tercera persona que les permita extender su querer más allá de los estrictos estándares amatorios.

No siempre fue así, de hecho, Paz había mantenido relaciones tortuosas en el pasado, llegando a experimentar maltrato sicológico e incluso físico. Después de haber quedado devastada por un pololeo que duró poco más de un año, conoció a su actual pareja en su rubro de trabajo. Ambos congeniaron al instante.

En cuanto al daño sufrido, Paz dijo: “Creo que es un gran desafío deconstruir todo el modelo que nos han impuesto desde pequeños sobre cómo deberían ser las relaciones, siempre apuntando en una sola dirección. Basar tus relaciones en los celos y la posesión es completamente agotador”.

Ignacio había estado casado anteriormente y solo mantenía relaciones monógamas, al igual que Paz, pero juntos descubrieron que la pasión que compartían no podía quedar relegada a ellos. Debían compartir todo lo que sentían en sus corazones con otros.

Con el tiempo, las cosas fueron tomando el matiz que deseaban. La primera vez que Ignacio vio a Paz besar a esos otros, fue en una fiesta bajo la influencia del MDMA o éxtasis –debido a su reputación como droga del amor–. Aunque no había sido del todo conversado y aunque Paz se sintió de muerte, Ignacio lo aceptó casi al instante cuando vio lo feliz y libre que se veía.

“Besó a una persona que recién había conocido y además a mi mejor amigo. Para mí fue raro, sentí los celos en la guata, pero no en la mente, tampoco tuve pensamientos negativos. Una vez que lo procesé, pasó. Asimismo nos hemos visto enfrentados a otras situaciones. Yo en cambio, he sido más cuidadoso. Ella no me ha visto, pero lo sabe”, contrastó Ignacio.

En temas de confianza, ambos explicaron que las cosas deben hablarse una y mil veces y tratar de estar de acuerdo en la mayoría de los puntos que se plantean, como en cualquier relación estable. Ignacio además confesó: “Todo partió por autoconocimiento, era difícil para mí respetar los principios de una relación monógama, porque me gusta mucho conocer gente, sentir la adrenalina y tener sensaciones sexo – afectivas con personas nuevas. Prefiero no limitarme, me estaría traicionando”.

«Así como yo me comparto, no puedo ser tan canalla de exigirle a mi pareja que no lo haga si ella quisiera»

Fiel hasta la muerte

Según explicó la pareja, la noción de infidelidad no existe en este tipo de relación. Es un hecho que el humano no es monógamo por naturaleza. El sitio Playground citó en un artículo referente al tema el libro Mito de la monogamia. La fidelidad y la infidelidad en los animales y en las personas, de los científicos David P. Barash y Judith Eve Lipton; “En su intento por mantener un vínculo social y sexual exclusivamente consistente en un hombre y una mujer, los aspirantes monógamos van contra algunas de las inclinaciones evolutivas más asentadas con las que la biología ha dotado a la mayoría de las criaturas, el Homo Sapiens incluido».

Ser poliamoroso o simplemente poli, tampoco implica estar exento de inseguridades o celos, pero siempre es mejor opción demostrar compromiso y transparencia antes que dar rienda suelta a cualquier situación. “Así como yo me comparto, no puedo ser tan canalla de exigirle a mi pareja que no lo haga si ella quisiera. Tiene que ver con una cosa de sinceridad. Es mejor que decir que estay en una relación monógonama y mentir, engañar y dañar”, sugirió Ignacio.

Paz basó su fundamento en que hablar sobre fidelidad es parte netamente del modelo de relación no libre y aseguró que la lealtad asume un rol preponderante. No se es infiel cuando se respeta un acuerdo consensuado.

El sexo

Aunque antes tenían experiencias separadas, recientemente esta pareja formó parte de un trío, situación que les permitió, según narraron, unirse aún más debido a que compartieron un vínculo particular con otra persona. En el presente, Ignacio incita a Paz a conocer a sus posibles parejas sexo – afectivas, pues piensa que también podrían gustarle y viceversa. De hecho, “es como cuando te gusta una película o un sabor y quieres que la otra persona la vea o lo pruebe. Creo que las relaciones triangulares funcionan bien, porque así puedo incluirla a ella”, afirmó Ignacio.

Paz reflexionó sobre lo siguiente: “Hace poco conversamos qué pasaría si uno de los encuentra a otra persona dentro de las libertades que nos damos, que sea interesante y que nos atraiga. Le dije que si él encontraba una mina bacán, probablemente a mi también me gustaría. No veo por qué habría que terminar una relación que es buena si existe la posibilidad de que una persona se enamore de dos al mismo tiempo. Siempre se puede conversar y entender los procesos, mientras se sea responsable en todo sentido”.

Los límites siempre son impuestos por las parejas, quienes a su vez practican sus propias reglas, pero rechazan la posesión enfrentándose a retos como cualquiera. A fin de cuentas, cada relación es un mundo con diferente habitantes que más vale no cuestionar.

Acerca de Hana Valdés

Controversial y disidente. Hago y digo lo que siento. Busco aprendizaje. Creo en la unidad y la organización para transformar los paradigmas. Las diferencias hacen del mundo un mejor lugar para habitar. Feminist Biker Girl 🌹

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