Tribunal del honor: La mujer caída continúa siendo un clásico

La obra, en cartelera en el Teatro Nacional Chileno, es una propuesta teatral correcta, respecto a los márgenes del drama costumbrista. Desde el montaje, es un proyecto bien logrado y sobrio.

Por Vale Capilla.

TRIBUNAL1WEB

 

Estamos a punto de ser testigos del nuevo montaje presentado en el Teatro Nacional Chileno que reanuda un drama del teatro costumbrista: El tribunal del honor, de Daniel Caldera.

La gracia de dicho drama es que se origina en hechos reales acontecidos en San Felipe a comienzos del siglo XIX. El conflicto dramático radica en un triángulo amoroso protagonizado por Juan Martínez (gobernador militar), María (esposa de Juan) y Pedro (oficial del ejército).

El problema surge cuando “María” se reencuentra con su amor de juventud “Pedro”, estando casada con “Juan Martínez”. Tal como si el destino estuviese trazado, ambos se vinculan nuevamente y retoman su antigua pasión, sin importar los esquemas instaurados en la época.

En consecuencia, la protagonista se deja llevar desenfrenadamente por su atracción hacia su exnovio, cayendo en el adulterio. Es así como la infidelidad termina en tragedia.

Desde lo dramatúrgico, resulta interesante los temas que se representan en escena por varios motivos. Primero, el drama revitaliza la libertad femenina rebelándose contra las costumbres fundadas en aquella sociedad. Sin embargo, se debe señalar que el ímpetu moralizante de la obra contrasta con la potencia del personaje de María, ya que ambos amantes son castigados en el desenlace.

En segundo lugar, vale la pena cuestionarse con este reestreno algunos problemas de nuestra sociedad. Por ejemplo, si el adulterio femenino sigue teniendo una carga negativa en nuestro imaginario colectivo. A su vez, el femicidio continúa siendo el resultado desproporcionado del honor reestablecido del varón sobre la mujer. Podemos decir que ambas temáticas se han perpetuado con el mismo valor hasta la actualidad. Lamentablemente, aún podemos ver que la sociedad chilena sigue castigando a la mujer adúltera y asesinándola por alguna falta u ofensa al honor del varón. Respecto a esto, es importante reflexionar sobre el montaje, ya que se puede realizar un análisis sobre los roles sociales de hombre y mujer en nuestro país.

Desde el punto de vista estético, se debe destacar que el trabajo teatral restaura de manera óptima la representación del Romanticismo a través del diseño, el vestuario y la escenografía, guardando con los cánones clásicos y complementando con recursos contemporáneos.

Respecto al desempeño actoral, podemos decir que es conservador en el sentido de la representación del conflicto clásico de aquel entonces. Las actuaciones son prudentes en general. Sin embargo, hubo momentos en escena donde se dejó entrever falta de experiencia o nerviosismo. Al igual que hubo escenas carentes de fuerza y dolor, en desmedro de la obra dramática.

En conclusión, El tribunal del honor es una propuesta teatral correcta, respecto a los márgenes del drama costumbrista. Desde el montaje, es un proyecto bien logrado y sobrio.

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