Historias de un “Debut”

El primer disco de Björk tras el final de The Sugarcubes cumple 25 años. Fue un trabajo en que desarrolló su propia voz artística a partir de su interés en muchos estilos. 

Por Felipe Retamal Navarro

Björk

“Deberías conocer a Nelle”, le dijo Dominic Thrupp a su novia de entonces, Björk, una tarde de 1992. Se refería a Nelle Hooper, un productor inglés que había trabajado con Massive Attack, Sinéad O’Connor, Soul II Soul, entre otros. La islandesa en principio dudó. “Yo pensaba que él era demasiado `buen gusto’, y yo quería salir y bailar techno, con beats duros, experimentales. Pero cuando lo conocí y escuché sus fabulosas ideas…” recordó la cantante en el libro Björk: Wow y flutter.

La artista llevaba meses en Londres trabajando en un puñado de canciones acumuladas durante años y que esperaba lanzar tras el fin de The Sugarcubes, banda en la que había cantado entre 1986 y 1992. “Pensé: tengo 27, si no salgo y lo hago ahora, no lo haré nunca”, rememoró la intérprete. Por eso dejó su natal Raykjavik, en Islandia, y se mudó a la capital inglesa. Ahí tomó forma Debut.

En principio su idea era que cada canción del disco fuese trabajada por un productor diferente. Trabajó bases electrónicas junto a Graham Massey -de 808 State-, inspirada en su gusto por el acid house. Luego, consideró que necesitaba arreglos de jazz en algunas canciones, por ello contactó al arpista Corky Hale, con quien grabó unos standards que no incluyó posteriormente en el largaduración.  También colaboró con el compositor Oliver Lake en arreglos para saxofón, luego incluidos en el álbum.

Eran días de exploración sonora y personal: por las mañanas la islandesa recorría las tiendas de discos de Berwick Street, almorzaba en el barrio de Little India y por las noches bailaba música electrónica en los clubes menos conocidos de la capital.

Todo cambió cuando conoció a Nelle Hooper. “Era un chico de mente abierta que estaba en la misma onda que yo: a la mierda las categorías, a la mierda los estilos, había que tomar riesgos. Creo que nuestra relación musical era muy mágica”, recordó Björk. Juntos dieron forma a Debut en largas sesiones en las que surgieron varias ideas: los sonidos tribales atonales de Human Behaviour, las campanas de Like someone in love, entre otras.  La islandesa también compuso algunas canciones en el estudio, entre estas Big time sensuallity y Venus as a boy, la última escrita para el álbum.

Originalmente la cantante pensó en lanzar Big time sensuallity como primer single, pero la elegida fue Human Beahviour pues el sello One Little Indian consideró que era un mejor cierre para su etapa en Sugarcubes. Björk escribió la canción en 1988 inspirada en su infancia y relata la sensación de no encajar con la gente. “Cuando la escribí me referí a cuando me sentía más cómoda caminando sola, cantando, que pasando el rato con humanos”, recordó la cantante en el libro ya mencionado.

Las sesiones junto a Corky Hale no fueron improductivas. Él es quien toca el acompañamiento de arpa en Like someone in love, un standard de jazz original de 1944 que Björk insistió en incluir en el disco como un guiño a su gusto por Chet Baker y Dinah Washington. Su relación con el estilo tenía un antecedente: en 1990 grabó un disco de standards junto al trío Guðmundar Ingólfssonar, en Raykjavik.

Anchor Song fue la única canción producida solo por la artista. Era un tema que Björk compuso en Islandia, y que trabajó junto a Massey antes de conocer a Hooper. También cuenta con los arreglos de saxofón de Oliver Lake, quien logró un sonido que reproduce “el oleaje y la marea de las cimas de un océano”, según describió la artista. El tema es un canto a la naturaleza de su país natal, por ello es la que cierra el álbum.

El disco salió a la venta el 5 de julio de 1993. Lo editó el sello One Little Indian, el que estimó una venta de 40.000 unidades, basados en la base de fans que tenía Sugarcubes. Pero la proyección se superó con creces: tres meses después de su lanzamiento, Debut ya había superado las 600.000 copias, convirtiendo a Björk en una estrella. Los videos de Big time sensuallity, Venus as a boy y Violent Happy tuvieron alta rotación en MTV. Su propuesta estética fue celebrada por diseñadores como Alexander McQueen y Jean Paul Gartier. La prensa musical inglesa celebró la interpretación vocal de la cantante y la diversidad estilística del repertorio. Poco tiempo después comenzó su relación con el cine al componer el tema Play dead para la película Young Americans.

Björk decidió cerrar la campaña de promoción con un disco de remixes al que puso el elocuente título The best mixes from the album Debut for all the people who don’t buy white-labels. Se lanzó en septiembre de 1994 e incluyó remezclas de Underworld, Black Dog y Sabres of Paradise. Era su homenaje a las noches de baile en los clubes de Londres. “La música dance es la única verdaderamente moderna que ofrece algo creativo y emocionante ahora” declaró la cantante a Mixmag.

Debut fue la oportunidad de la islandesa para explorar sus intereses y consolidar una voz artística propia tras años de participar en proyectos de otros.  “Es la primera vez que realmente oyes mis sonidos, mis ruidos y mis sabores, así que es por eso que lo llamé Debut … Estaba realmente sorprendida de que tanta gente pareciera estar buscando lo mismo”.

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