We were talking: dos músicos hablan de Sgt. Pepper’s

Nos juntamos a escuchar el disco junto a Felipe Cadenasso y Juan Pablo Órdenes.  Sonidos, riffs e historias personales salieron en la conversa.

Por Felipe Retamal Navarro.

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Para quienes hacen y graban música, la experiencia de escuchar un disco no es tan solo disfrutar de las canciones, sino que implica poner atención a sus detalles. Por ello en Yakaranda nos juntamos a oir “Sgt.pepper’s lonely hearts club band” junto a dos músicos de diferentes generaciones: Felipe Cadenasso, voz y guitarra de Matrorral y Juan Pablo Ordenes, voz y guitarra de Columpios al suelo, y músico de apoyo en la banda de Maifersoni.

Una tarde de otoño Cadenasso nos recibe en el estudio Andes Empire. Mientras prepara un té comenta que una de las cosas más interesantes del disco, que cumple 50 años, está en el diseño sonoro: “En su música todo suena muy bien, pero igual hay riesgos. Por ejemplo, en esa combinación de cosas muy sueltas, bajos, guitarras, con cuerdas, cornos, etc”.

El guitarrista conoció el disco a los 12 años, a través de un profesor de música que lo mencionó cuando estaba en el colegio. Años después, mientras vivía con amigos en una casa de calle Luis Barros, uno de los discos con que amenizaban las tardes era el Pepper.

Hoy, mientras el disco suena por los parlantes del estudio donde trabaja junto a Antonio del Favero, Cadenasso lo desmenuza en detalle: “Hay aire en la grabación. A pesar que entran los bronces, esos arreglos, igual escuchas guitarras, bajo, batería y voz. En términos de mezcla no hay tanta información”.

En los tambores que toca Ringo Starr en “With a Little help from my Friends” se puede corroborar su punto: “Suenan tan nobles que se escucha la bordona. Escuchas el aire”.

Cadenasso está sentado. Mueve la cabeza como si buscase atrapar los sonidos con sus oídos. Cruza los brazos. Está silente.

Y mientras la banda alter ego de les Beatles deja a Billy Shears, en otro rincón de Santiago, Juan Pablo Ordenes prende un cigarrillo, le da un par de piteadas y coloca el CD de Sgt.Pepper´s en el equipo de música del living. Para él, se trata de un disco que lo marcó.

El compositor de “Un día afuera” conoció a los Beatles a la misma edad que Cadenasso, por medio de un tío. El pepper fue el primer disco que compró por su cuenta. Fue una tarde de lluvia en que viajó al centro para adquirirlo. Lo acompañó Víctor, un amigo del colegio. “Fue pal’ pico cuando lo escuché. Me encantó” recuerda Juan Pablo.

Mientras suena la inconfundible introducción de “Lucy in the sky with diamonds” Ordenes, sonríe: “Aquí llega Lennon, al tiro te mete en otra. Te saca de la cosa más de bandita de los dos primeros temas. Cuando chico esta canción como que me inducia a una historia”.

Para Felipe Cadenasso, el tema inspirado por un dibujo de Julian Lennon tiene algunos detalles interesantes: “Hay cosas muy sueltas, por ejemplo, al final McCartney pareciera que improvisa con el bajo. La batería como que deja de tocar, y luego vuelve. Todo eso hace fresca la grabación”.

Luego, las guitarras en stacatto dan inicio a “Getting better”. Al guitarrista de Matorral le llama la atención el sonido del tema: “No está cargado de graves, por ejemplo la batería no es mega power. De pronto aparecen palmas que están como súper afuera en comparación a los otros instrumentos. Esas decisiones estéticas son interesantes porque hay un riesgo”.

Juan Pablo Ordenes tiene una interesante tesis sobre esa canción: contiene un elemento de oscuridad. “A través de McCartney, Lennon tira que le pegaba a la mina (Cynthia Powell). “I used to be cruel to my woman I beat her and kept her apart from the things that she loved”… esa frase te deja mal. Más encima hay una pausa justo antes, que te hace escucharla más. Te mete esa subversión”.

Es imposible la indiferencia ante un tema tan imaginativo como “Being for the benefit of the Mr.Kite”, de Lennon. Para Cadenasso, esa canción es especialmente teatral: “Son muy mateos, saben que están generando ese ambiente de circo. Esas transiciones…es como ¡pum! volvimos al relato. Tiene algo como de programa de radio”. Juan Pablo coincide: “La parte del circo es hermosa. Y pensar que son puros pedacitos cortados de calíope. Y Ringo es minimal; ahí está piola, revolucionando la batería”.

La cara B del disco abre con la canción de George Harrison, “Whithin you without you”. Para el guitarrista de Columpios al suelo, esa canción le trae a la memoria un momento del disco Dynamo, de Soda Stereo: “Creo que de cierta manera con “Sweet sahumerio” querían hacer lo mismo; de hecho, está situado en un lugar similar en el disco. Creo que es el mejor tema de la volá hindú de Harrison”.

Cadenasso aporta con otra comparación, esta vez enfocado en un punto específico: “Si escuchas los arreglos de cuerda de Johnny Greenwood en el último disco de Radiohead -A moon shaped pool-, son muy como lo que está acá, con mucho glissando”.

Otro momento que llama la atención a los dos músicos es la canción “Good morning, good morning”. “Es entretenido a cagar, está demasiado bien hecho. Y la tiene clara: es Lennon, aburrido, viendo tele, se le cuelan los mensajes, juega con un riff fácil. Y bueno, el punteo es maravilloso” comenta Juan Pablo Ordenes.

De los temas del disco, este es de los favoritos de Felipe Cadenasso: “La batería es impresionante. El tema es super soul, podría ser Beck. Me encanta el plano del solo, suena crudo, suena reventado, no hay espacio para que emerjan los platos. Es una parte del disco más salvaje”.

Finalmente, llega el adiós con “A day in the life”. Para el joven Ordenes es su canción favorita del disco. Se rostro se ilumina apenas suena la guitarra acústica de la introducción. Mueve la cabeza siguiendo el ritmo: “Es el mejor. Creo que es de las interpretaciones vocales de Lennon que más me gustan. Tiene una cosa como de oráculo, como mágico. Y la letra es muy buena”.

Por su lado, el compositor de Matorral coincide con Juan Pablo respecto a la performance vocal del beatle de anteojos: “Lennon es impresionante. Es una de las voces más emotivas que he oído, no sé bien por qué. Canta y como que te mata”.

Cadenasso también destaca otros aspectos de la canción que cierra el álbum: “Entra la orquesta, que es tan inusual, y luego suena el despertador, es decir, chuta, era un sueño. Luego viene McCartney en esa parte como que avanza, va muy apurado. Canta: “Somebody spoke and I went into a dream”, y justo viene el sueño, que no puede ser otro que Lennon con esa voz “ahhh”.

Para Juan Pablo el disco es muy sofisticado: “Tiene cosas que han envejecido, pero otras son inmortales.  Partes donde no está la batería, luego se mete, es decir, hay una inteligencia musical muy fina. Estaban muy finos. Todos estaban finos, los Beach Boys, Dylan, etc”.

Mientras enrolla algunos cables, Cadenasso se explaya sobre las enseñanzas que le ha dejado el disco: “A mí me sorprende el tipo de riesgo en esas decisiones. Publicaban discos, con una gran empresa detrás, y sacan estas rarezas, onda “Revolution 9” o “Happiness is a warm gun”. Probar, no hay nada de malo en probar. Siento que la música hoy se estandariza más. Hay una tendencia a grabar por estilos”.

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