Real Estate – In Mind: la liberación

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Cuando ya se ha forjado una trayectoria basada en canciones bien logradas, bellas e inmediatas, era difícil anticipar el camino que los chicos de Real Estate tomarían en un nuevo álbum. Además, considerando la partida de uno de sus miembros fundadores (el guitarrista y compositor Matt Mondanile) la tentación de repetir fórmulas era grande.

Sin embargo, In Mind es un disco que ha resultado sorpresivo. Si bien, la banda sigue concentrando su atención en las canciones, hay algunos elementos que marcan cierta distancia de sus trabajos más populares.

La sensación que deja la banda en el disco es que suena más liberada. Por ejemplo, la canción “Darling” (primer single), aunque mantiene el gancho inmediato y el trabajo de guitarras de trabajos anteriores, ofrece mayor participación de los pasajes instrumentales y el uso de otros sonidos como los del teclado. Esta es una constante que se repite con mayor o menor presencia en el disco.

Otras canciones como “Two Arrows” exploran variables como el tiempo y los sonidos menos comunes para la banda. Se trata de una canción larga (6:50 minutos), que remata con un pasaje instrumental en que toma protagonismo una guitarra distorsionada, lo que resulta una novedad en la discografía de los de New Jersey y le ofrece un interesante toque de psicodelia folk al disco.

En general la banda buscó dar mayor sorpresa a sus canciones al recurrir con insistencia al juego de planos sonoros, alternando el protagonismo entre los instrumentos. Ello queda claro hacia el final del disco en temas como “Time” (en que exploran un ritmo que suena a bossa nova), “Diamond Eyes” (un tema que suena a Gram Parsons tocando Yo la Tengo) o “Saturday” (con el juego de guitarras y piano).

Quizás la inclusión de Julian Lynch en reemplazo de Mondanile ha sido importante al aportar efectos y enfoques para los arreglos. La banda no pareció resentir el cambio, por el contrario, se animó a expandir sus posibilidades.

Es cierto que también hay algunas canciones que mantienen ese gancho más pop propio desde sus discos anteriores. Pero en general salvo en los singles “Darling” o “Stained glass” (tema que suena a la fase más madura de The Byrds), los temas sacrifican accesibilidad e inmediatez para ganar en imaginación . Por ello In Mind es la postal sonora de un momento en que la banda parece más entusiasmada por sorprenderse a sí misma, que recurrir sin ningún riesgo a los ganchos melódicos propios de su trayectoria.

Por Pindaro.

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