Pizzi jugador

Por Pablo Retamal
pizzi
Juan Antonio Pizzi defendiendo al FC Barcelona.

Antes de ser entrenador, y mucho antes de haber conquistado la Copa América Centenario 2016 con la “Roja”, Juan Antonio Pizzi fue un destacado futbolista.

Centrodelantero, medía sobre 1,85 metro, era físicamente fuerte, aguantaba bien a los defensas, y su mejor virtud era el cabezazo. Para eso, solía anticipar al zaguero en el primer palo cuando venía un centro lateral. También hizo varios goles con su pierna derecha. Solía rematar rasante y fuerte.

Nacido en Santa Fe, comenzó su carrera futbolística en las divisiones inferiores de Rosario Central. Ahí, a los 18 años, en un entrenamiento perdió uno de sus riñones cuando chocó con el portero Roberto Bonano. Así lo contó él mismo en una entrevista en el sitio Diario Popular, de Argentina:

Fue en un partido de Central A contra Central B en la cuarta, totalmente fortuito… Es un centro, él sale como arquero con las rodillas arriba, yo caigo y en el golpe, una costilla termina cortando el riñón…”.

Tras eso, el médico de Rosario Central le manifestó que igual podría jugar al fútbol sin problemas.

En el cuadro “canalla” debutó profesionalmente en 1988. Destacó con 30 goles en 63 partidos, llamando la atención del Toluca mexicano. En México también anduvo bien, y eso le valió el paso para jugar en Europa. España fue su destino.

En la Madre patria, Pizzi defendió los colores de Tenerife (en dos ocasiones), Valencia y el Barcelona. Un dato curioso: Como jugador del Tenerife, Pizzi le anotó a un equipo chileno, la UC. Fue el martes 25 de agosto de 1992, cuando se enfrentaron los cruzados y los isleños, en La Orotava, por la final del torneo amistoso “Trofeo Teide”, “Macanudo” anotó dos veces en la portería de Oscar Wirth (a los 42’ y 45’).

En Tenerife (donde fue dirigido por Jorge Valdano) se consagró como goleador de la liga (“Pichichi”) de la temporada 1995-1996, con 31 goles en 41 partidos. Eso le valió pasar al Barcelona donde jugó solo dos temporadas en las que fue dirigido por Bobby Robson y Louis van Gaal. Acá se ganó el apodo de “Macanudo” por invento del relator Joaquín María Puyal.

La historia del apodo fue así: Partido de la Copa del rey 96-97, duelo de vuelta de cuartos de final contra el Atlético de Madrid. Barcelona perdía 3-0, estaba quedando eliminado (ida:2-2). El cuadro “culé” logró empatar 4-4, pero a 8 minutos del final, Pizzi agarró un rebote del portero y convirtió. Era el 5-4 para el Barcelona y los “culé” a semifinales. Por ese gol, Puyal eufórico lo bautizó como “Macanudo”. Posteriormente, ganarían el trofeo en la final ante el Betis.

Gracias a su buen rendimiento, Javier Clemente, DT de la selección española, le propuso nacionalizarse para jugar por la “Furia roja”, cosa que aceptó. Debutó en 1994. Marcó 8 goles en 22 partidos, uno de ellos contra Argentina en septiembre de 1995, en un amistoso. El tanto fue de cabeza, su especialidad.

En 1998, regresó a la Argentina, donde jugó por River Plate y Rosario Central. Volvió brevemente a Europa, a Porto, luego, otra vez Central y finalmente al Villarreal de España, donde terminó su carrera. De sus últimas dos etapas en el equipo rosarino se recuerdan un par de golazos que convirtió con su pierna derecha. Uno, al América de Cali por la Copa Libertadores 2001, y otro, a Newell’s Old Boys, en el clásico rosarino.

 

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