Cine Pantalla

Érase una vez la miseria

 

La fortuna de los perdedores, el gusto por el viejo cine y una reflexión sobre la fama, son los ejes con que se puede mirar Érase una vez en Hollywood, lo nuevo del obseso Quentin Tarantino.


Es cierto, el éxito genera reacciones. Una vez que se alcanza, hay quienes lo tratan de conservar como una vela en las tinieblas. Otros, se dejan encandilar y se entregan a sus consecuencias, al costo de su propia estabilidad. Ese desafío, en que gente miserable busca superarse, es precisamente algo que el director Quentin Tarantino ha incorporado en su cine. Lo vemos en cintas como Pulp Fiction, Django Unchained, y ahora, es el eje de su nueva producción, Érase una vez en Hollywood.

A estas alturas de su carrera, el cineasta se busca a sí mismo. Sus manías, sus pasillos, referencias, son la que inspiran su creación. Por ello, el complejo industrial de Hollywood, en un momento de transición entre el cine y la TV, es el eje que conduce el relato. En este caso una antigua -y algo susceptible- estrella de los westerns, Rick Dalton (Leonardo Di Caprio), lucha por permanecer en la cima, al costo de «rebajarse» a rodar cintas al lado de Sergio Corbucci (uno de los grandes del spaguetti western, que a su vez, ha sido inspiración para Tarantino).

Del atracón oriental en Kill Bill a la fantasía blaxploitation en Jackie Brown, la obra del director ha sido de constante guiño a su colección de VHS. En esta oportunidad se mete en una historia que, en su estilo, es a la vez parodia y homenaje. Parodia, porque hay cierto tono humorístico implícito en los personajes, que nos aporta una mirada menos complaciente de la industria y la forma en que construye su mito. Homenaje, porque la introducción de figuras reales (Roman Polanski, Steve McQueen, Mama Cass y Michelle Phillips, de The Mamas & the Papas, etc) y el guiño a los héroes de acción (en Rick Dalton se resumen actores como Edd Byrnes y Ty Hardin que construyeron su carrera como tipos duros de la pantalla chica), marcan el gusto por una era que se ha colado en la filmografía del de Knoxville. Y por cierto, a toneladas de cultura pop.

960x0
Margaret Qualley y Brad Pitt

Por ello la presencia de Sharon Tate (Margot Robbie), no es antojadiza. Es justamente el contrapeso de Dalton. Ambos, de alguna forma lidian con la fama. Ella, una promisoria actriz de comedia, está aprendiendo a quererla, a hacerla parte de sí. El otro, decadente, panzón e histérico, está desesperado por no perderla. En algún momento, sus caminos se encuentran. El homenaje y la parodia, la ficción y la realidad, se equilibran en la narración en que corren las historias de estas dos celebridades. Y lo hace con dos figuras que representan a ese viejo Hollywood que ama el autor de Reservoir Dogs; el de los grandes estudios, las épicas, la factoría del celuloide.

Ese tono paródico también está presente en el tratamiento a la figura de Charles Manson. Es sabido que en parte, los crímenes de «la familia» eran una obsesión para Tarantino, quien originalmente planeó la película con ese eje. Pero nos encontramos con un tratamiento distinto. La secuencia en que Cliff Booth (Brad Pitt), va al rancho Spahn -en que Margaret Qualley, la hija de Andie McDowell, se roba la película- tiene un humor particular.

Erase una vez hollywood
Vaya trío: Pitt, Pacino y Di Caprio

Pese a que los diálogos y la tensión dramática a ratos le hace parecer un filme de terror, los personajes en cierta forma son, a la vez, una suerte de sátira de los grupos de fanáticos que a punta de drogas y rock pesado, hacen llevaderos sus días. Se trata del juego de las expectativas tan propio del director. En eso, convengamos, es un maestro.

Érase una vez en Hollywood, es una cinta que resume bien la mano de su autor. Homenajea al cine que le inspiró, pero a dosis controladas de licencias narrativas,
vieja música cool y sangre (sí, amigos, hay sangre). Plantea una búsqueda en que los géneros están difusos, y hay un cierto tono humorístico implícito que le otorga frescura al relato, pese a que la historia es bastante simple. Le sobra onda, además. Por último, concentra la mirada en los perdedores, en los miserables, en los que fracasan, en aquellos cuya existencia ya está suficientemente dañada como para, además, verlos luchar por ello. Como lo hizo Django. O Jackie Brown.


Ficha Técnica

Érase una vez en Hollywood

Año: 2019
País: Estados Unidos
Director: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Damian Lewis, Luke Perry, Lorenza Izzo, Michael Madsen, Zoe Bell, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy, Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh, Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega, Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Penelope Kapudija, Rumer Willis, Dreama Walker, Madisen Beaty, Sydney Sweeney, Costa Ronin, Julia Butters


0 comments on “Érase una vez la miseria

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: