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Todos mienten y se van: dame una razón para vivir

¿Cómo sobrevivir al Chile actual? unos marchan, otros juegan con sus propias inseguridades y expectativas. Sobre las mentiras y las relaciones gira la nueva obra de Alejandro Sieveking, en cartelera hasta el 17 de agosto en Teatro UC.


En la calle, la gente protesta. Con piedras, bombas y consignas presionan para que su verdad se escuche. Adentro, en los rincones de un pequeño café, los parroquianos se esfuerzan por ocultar ciertas cosas. Todos tienen anhelos y cosas que ocultar. Nadie quiere perder. Todos mienten y se van.

Esta última frase es la que da nombre a la pieza en cartelera en Teatro UC. Escrita por la inspirada pluma del Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisual, Alejandro Sieveking, bajo la dirección de Alejandro Goic, el montaje es parte de la trilogía de obras que la dupla inició en 2012 con Todo pasajero debe descender.

En rigor es una pieza que presenta una historia central, la de dos viejos amigos que concurren a un café para ponerse a resguardo de una agitada jornada de protestas en el, cada vez más diverso, centro de Santiago. Ella, Gregoria (Anita Reeves), es una apabullante, pero decadente, actriz cuyos años de gloria quedaron en el anecdotario, y él, Guillermo (Sieveking), es un apocado, pero exitoso escritor. Como sea, ambos son dos adultos mayores que parecen luchar contra el tiempo en el que viven. Uno que no alcanzan a entender del todo, pero al que plantan cara a su modo.

En Todos mienten y se van, la mentira funciona como un eje. De esta forma, es un mecanismo para hacer frente a una sociedad que estos viejos protagonistas intentan comprender.  Es la manera en que ciertas relaciones se construyen y se enredan. Porque la tensión está en el hecho de que, no importa la edad, todos se sienten vulnerables. Por ello los personajes hacen frente al pesimismo y a la inseguridad con su propia versión de la verdad.

Es una obra que aborda la realización personal. Un tema interesante en el Chile neoliberal, en que la adicción al éxito debiese estar cubierta por el AUGE. No importa como, pero hay que salvarse (y hay harto: curas entusiastas, pensiones de hambre, ciudades al borde del abismo por una incompetencia). A punta de mentiras, pero el buque no puede hundirse. Y hay dos caminos. Uno, luchar. Como la gente que marcha afuera del café. El otro, es acomodarse en la propia verdad. Muchos optan por lo segundo.

Apoyado por un interesante juego de luces y música de piano tocada en vivo que le da un exquisito aire a café de vieja escuela, la puesta en escena potencia la sensación de permanente incertidumbre que a ratos ofrece el guión. Los personajes parecen atrapados por sus palabras, y peor aún, por sus espectativas. Luchan, es cierto. Con mayor o menor inteligencia, pero lo intentan. Si no, siempre está la opción de retirarse. O casi siempre.

En definitiva, la obra ofrece una fina reflexión sobre las relaciones humanas en tiempos complejos. Totalmente recomendable.


Ficha técnica

Todos mienten y se van

Dramaturgia: Alejandro Sieveking
Dirección: Alejandro Goic
Elenco:Alejandro Sieveking, Anita Reeves, Giordano Rossi, Andrea Martinez, Paulina Moyano, Juan Pablo Miranda, Ernesto Melendez, Carolina Paulsen, Francisco Reyes-Cristi, Tamara Herrera, Germán Retamal, Cristián Quezada (Voz en off).
Asistencia de dirección: Cristián Quezada
Escenografía: Sebastian Irarrázaval
Diseño de iluminación / visuales: Cristian Reyes
Temporada: hasta 17 de agosto
Lugar: Teatro UC (Jorge Washington 26, Plaza Ñuñoa)


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