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Vice: la débil trama del poder

El filme de Adam McKay narra la historia de ascenso del exvicepresidente de los EE.UU., Dick Cheney. La cinta resulta a veces algo predecible y tiene vacíos narrativos, pero su principal fuerza está en las soberbias actuaciones de Christian Bale y Amy Adams.


 

La trama es simple. Tras ser detenido por chocar ebrio, un joven borracho y pésimo estudiante de Wyoming llamado Dick Cheney recibe un ultimátum de su novia: o enriela su vida, o ella lo deja. Así, comienza el hilo dramático de Vice, el filme dirigido por Adam McKay que narra el ascenso del político republicano en la administración pública de los Estados Unidos hasta convertirse en el vicepresidente más poderoso de la historia del país del norte.

El argumento, guiado por el clásico hilo de las historias de superación, es algo predecible. Cheney comienza como un joven aprendiz en el congreso y llega a ser asistente de Donald Rumsfeld, el jefe de gabinete del Presidente Gerald Ford. Desde ahí, su ascenso no para, y la película lo relata de manera muy ágil y rápida. El problema es que a veces en la cinta las cosas ocurren porque sí, solo por voluntarismo. Se extraña en el guión un mayor trabajo argumental.

Un acierto del largometraje es mostrar cómo Cheney logró obtener tanto e inusitado poder para un vicepresidente, y más aún, de qué forma logró solventar su modo de actuar prácticamente omnipotente y sin frenos, incluso pasando por sobre el Congreso.

No se elude la responsabilidad de la gestión de Cheney en el desarrollo y ejecución de las “Técnicas de interrogatorio mejoradas”, o torturas hacia los prisioneros árabes capturados tras el 11S, y peor aún, en la influencia que tuvo para convencer al Presidente George W. Bush de invadir Irak, pese a no tener ninguna razón que lo respaldara.

Además, se narran los dramas familiares de Cheney, sobre todo lo relacionado con la orientación sexual de su hija Mary, quien incomoda al sector conservador del Partido Republicano.

Obviando las fallas argumentales, lo mejor de este trabajo son las actuaciones de Christian Bale (como Dick Cheney) y Amy Adams (como una ambiciosa Lynne Cheney). Bale le da mucha solidez al personaje, pues durante casi todo el filme sus rasgos personales (un tipo reservado, frío, calculador y sin carisma) se mantienen incólumes y coherentes. Lo desarrolla de manera creíble y sin exagerar.

Por otra parte, el rol de Sam Rockwell, como George W. Bush, resulta un poco exagerado y alambicado. El espectador casi puede tomar al expresidente como un pobre diablo que le sigue el amén a su todopoderoso y despiadado vicepresidente.

Es un celuloide que si bien desarrolla la historia de Dick Cheney dentro de una perspectiva crítica, lo hace de manera blanda, tratando de humanizar al personaje. Si bien se cuestiona su rol político, es finalmente el espectador quien juzga el accionar del personaje central, dado que se le entregan todos los elementos con que Cheney justificaba y desarrollaba su accionar. En ese sentido, el rol se humaniza, pero el director -pese a declararse demócrata- no toma partido de manera definitiva.


Ficha técnica

Vice

País: EE.UU.
Director: Adam McKay
Elenco: Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell, Sam Rockwell, Bill Pullman, Alison Pill.
Duración: 132 minutos.
Año: 2018


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