El Álbum Blanco, el inicio del final de The Beatles

La atmósfera tensa, la creación de Apple para autodirigir su carrera, la llegada de Yoko Ono, el sonido crudo y el trabajo individual definieron el proceso de creación del décimo LP del cuarteto de Liverpool.

Por Pablo Retamal Navarro.

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El White Album (Álbum Blanco), o llamándolo por su nombre oficial, The Beatles, es un disco que marcó el inicio del final del cuarteto de Liverpool. En mayo de 1968, el grupo empezó a trabajarlo en los estudios Abbey Road. Venían premunidos de una gigantesca colección de canciones inéditas, la mayoría compuestas en la India, durante una estadía del conjunto en Rishikesh en la que estudiaron meditación trascendental con el Maharishi Mahesh Yogi (lee al respecto aquí).

Sin embargo, tras su regreso, una tirantez se había apoderado del ambiente. Geoff Emerick, el ingeniero de grabación, cuenta al respecto en su autobiografía: “si antes eran exigentes y modernos, ahora iban desaliñados y descuidados. Si antes eran ingeniosos y llenos de humor, ahora eran solemnes e irritables. Les había unido el lazo de una larga amistad, ahora les molestaba la mutua compañía”.

En las sesiones de grabación nadie parecía llevarse bien, salvo el nexo entre John Lennon y George Harrison, quienes habían sido los que habían estado mucho más tiempo en la India respecto de sus compañeros Paul McCartney y Ringo Starr. Lo concreto, según afirma Emerick, es que “había una nueva tensión entre John y Paul, e incluso entre John y Ringo, además de la relación a menudo crispada que Paul tenía con George y el resentimiento que a veces mostraba Ringo cuando Paul le daba demasiadas instrucciones sobre cómo tocar la batería”.

Esta tensión no tiene una única explicación, resulta que alrededor de la pandilla de liverpulenses varios cambios se estaban desarrollando durante ese año. Primero, se habían embarcado en una aventura empresarial y financiera con la fundación de la compañía Apple. Tras la muerte de su manager Brian Epstein en 1967, se adelantaron (una vez más) a su época y fundaron la mencionada firma con el fin de automanejar su carrera. Un “hazlo tú mismo” mucho antes del punk, dado que la norma en esos tiempos era que un manager dirigiera los destinos de los artistas. Era impensable la autogestión.

Además, Apple pretendía invertir en diferentes rubros, como una tienda de ropa, su propio sello discográfico (para el que reclutaron varios talentos jóvenes) y una marca de artículos electrónicos (pero que no tiene nada que ver con la que fundara Steve Jobs años más tarde). Ello los transformó en empresarios y su tiempo, paciencia, y energías comenzaron a ser utilizadas cada vez más en pos de eso.

Tanto fue así, y también en un intento de escapar al turbio ambiente que se generaba en las sesiones, que George Harrison y Paul McCartney comenzaron a trabajar en forma paralela a la grabación del Álbum Blanco como productores de nuevos fichajes de Apple. El guitarrista produjo el debut del cantautor Jackie Lomax (para quien compuso el primer single editado por Apple titulado Sour milk sea) y por su lado, el autor de Yesterday se encargó del estreno de la cantante Mary Hopkin (más información sobre su participación en el White Álbum aquí).

Asimismo, John comenzó a llevar a las sesiones a su nueva novia, la artista japonesa Yoko Ono. Este hecho terminó por quebrar la relación entre el autor de Help! con Paul McCartney, puesto que Yoko no solo era su amante, sino también su compañera creativa (al respecto lee más aquí).

Además, el hecho de tener a Yoko sentada al lado de John en las sesiones de grabación, en las que hasta ese momento ninguna pareja de los músicos había entrado, tensionó mucho el ambiente. Emerick cuenta en su texto: “Nadie aparte de Neil y Mal (roadies del grupo) se había entrometido hasta ese punto en las sesiones de los Beatles, y las gélidas miradas de Paul, George y Ringo indicaban que no les gustaba en lo más mínimo…con sus actos John les estaba dejando muy claro que, les gustara o no, no iban a poder hacer nada al respecto”.

La forma de trabajar también cambió, y cada beatle usó al resto como banda de apoyo para sus propios temas. Todo se hizo menos colectivo y más individual. “Recuerdo que se grabó en tres estudios al mismo tiempo. Paul hacía las mezclas en uno, John trabajaba en otro estudio y yo grababa las trompas en el tercero”, señala George Harrison en el libro The Beatles Anthology.

En el mismo volumen, Lennon agrega: “Con el Álbum Blanco pretendimos decir ‘Esta es mi canción, la interpretaremos así. Esa es tu canción, interprétala de ese modo’. Es complicado incluir la música de tres tipos en un álbum, por eso grabamos un álbum doble”.

El periodista Bob Sptiz en su obra The Beatles: The biography, señala: “El nuevo repertorio, casi canción por canción, había perdido su aspecto colaborativo. eran esfuerzos individuales … y mostraban algunas de las cualidades familiares que los identificaban como canciones beatles. Eso no significaba que fueran menos exitosos o menos interesantes, ni que no lo registraran como grupo con el mismo tipo de interacción vital para otras sesiones. Pero era una claro indicador de que cada uno de los compositores había evolucionado de maneras diferentes y agresivamente distintivas; tenían más confianza en su trabajo y, por lo tanto, estaban menos dispuestos a comprometerse”.

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Un disco crudo

El trabajo que terminó siendo el primer y único LP doble de la carrera de The Beatles contiene interesantes pasajes musicales. Hay un cambio respecto a los largaduraciones anteriores, donde habían predominado las sobreproducciones y grabaciones con numerosos overdubs de orquestas e instrumentos. Acá todo suena simple, crudo y directo, mucho más rockero. Solo guitarras, bajo y batería, la clásica formación del rock, más alguno que otro instrumento aditivo de forma ocasional. Quizás la necesidad de sacar la rabia que acumulaban los llevó a concebir ese sonido.

Y con ese sonido tan al grano, registraron una variedad de estilos a lo largo de las cuatro caras de la placa. Canciones duras como Revolution (que finalmente fue editada como single), Everybody’s got something to hide except me and my monkey, Yer Blues, Helter Skelter, Back on the URSS, Glass onion, o Birthday.

También hubo composiciones más pausadas como Revolution 1, Sexy Sadie, Julia, Long, long, long, Good night, Happiness is a warm gun, I’m so tired, Piggies, y la increíble While my guitar gently weeps (de Harrison, de cuya participación en el disco puedes leer más aquí). Además, temas acústicos como Blackbird, Mother’s nature son, Rocky Raccoon, I Will, y hay que sumar a Hey Jude, grabada durante las sesiones pero lanzada como single (al respecto puedes leer más aquí).

Incluso hay temas muy breves (Why don’t we do it in the road?, Wild honey pie), otros en que hay un ambiente festivo como The Continuing Story of Bungalow Bill, y Don’t pass me by, la primera canción escrita por Ringo Starr (sobre su participación, puedes leer más aquí); y el extraño pastiche sonoro llamado Revolution 9, un intento de John (y Yoko) de aproximarse a la música de vanguardia y que el autor de Strawberry fields forever intentó editar en formato single pues a su juicio tenía que ser “la nueva línea musical de The Beatles” .

La enorme cantidad de temas derivó en que saliera como LP doble, puesto que nadie quiso ceder espacio (lo que prueba lo individuales que se estaban volviendo los cuatro integrantes) aún a pesar de la opinión de George Martin, quien creía que “en mi opinión era preferible sacar un solo álbum extraordinario que un álbum doble. Pero ellos insistieron”.

Al respecto, en el libro The Beatles Anthology, George Harrison señala: “Comprendimos que disponíamos de más canciones de las que cabían en un solo álbum, de modo que el Álbum Blanco se convirtió en un doble álbum. ¿Qué vas a hacer cuando dispones de un montón de canciones que quieres quitártelas de encima para componer otras? Entre nosotros había mucha rivalidad, y quizá debimos desechar muchas de las canciones o convertirlas en caras B”.


Datos

– En este LP, la banda pasó de trabajar de una grabadora de cuatro pistas a una de ocho. Fue utilizada pese a que no había autorización de la dirección del estudio para hacerlo, puesto que EMI tenía como política probar y personalizar extensivamente el equipo nuevo antes de ponerlo en uso en los estudios.

– Dos productores firmaron la placa. George Martin, su productor de siempre, y un joven novato llamado Chris Thomas, quien llegó al puesto tras haberle mandado una carta a Martin pidiéndole una chance pese a su nula experiencia.

– Asimismo, dos ingenieros de grabación participaron. Geoff Emerick, con quien siempre trabajaban los fab four, y Ken Scott. Este último debió asumir de emergencia tras la intempestiva salida de Emerick, cansado de las peleas y de las tensas sesiones.


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