Dispersión y eclecticismo: Paul McCartney en el Álbum Blanco

La participación del bajista en el disco estuvo marcada por altibajos en su vida personal producto de un quiebre amoroso. Además, el material que presentó tuvo de todo, desde canciones acústicas hasta rock desenfrenado.

Por Pablo Retamal Navarro.

PaulWEB

Paul McCartney llegó a su casa en Cavendish, Londres, decidido a iniciar una nueva etapa en su vida. Las fans que se agolpaban habitualmente afuera de su domicilio pudieron observar que el autor de Yesterday no venía solo. Lo acompañaba Linda Eastman, su nueva novia.

En aquella bochornosa noche de septiembre, su paciencia les trajo una recompensa poco común: el sonido de Paul cantando ‘Blackbird’ a través de la ventana abierta de la sala de música. Estaba dándole la bienvenida a Linda a su mundo de canción perpetua, pero las chicas, al oírlo, como dice la canción ‘in the dead of night’, prefirieron pensar que estaba dedicada a ellas”.

La anécdota aparece en el libro Paul McCartney: la biografía, de Phillip Norman y es reflejo de varias de las situaciones que marcaron su trabajo en el White Album, el décimo álbum de The Beatles.

En primer término, a mediados de 1968 la relación de alrededor de cinco años con la actriz Jane Asher había llegado a su fin. A comienzos de la grabación del disco, Paul la llevó a una de las sesiones, como una respuesta a lo que estaba haciendo John Lennon con su novia Yoko Ono (al respecto, lee más aquí). Sin embargo, el vínculo entre Asher y McCartney estaba resquebrajándose.

Posteriormente, dos chicas ocuparían de forma temporal el lugar de Jane: Francie Schwartz y Maggie McGivern, pero fue la fotógrafa neoyorkina Linda Eastman quien acabó por convertirse oficialmente en la nueva pareja de Paul.

Paul conoció a Eastman en 1967, en Londres, cuando ella realizó una sesión fotográfica a la banda con motivo del álbum Sgt. Pepper’s lonely hearts club band. Desde ahí mantuvieron intermitente contacto hasta mediados del 68.

No fue fácil el proceso para el autor de Hey Jude. Según señala Norman en el citado texto “se encontraba emocionalmente a la deriva después de haberse separado de Jane, y sin embargo, no se sentía del todo listo para comprometerse con Linda”.

Tony Bramwell, un amigo del grupo y que estaba a la cabeza de la división de cine de Apple, indica en el texto de Norman: “(Linda) me pareció encantadora, y organizó un poco a Paul. Desde que Jane se fue, nadie lo había cuidado. No sé qué hacía su ama de llaves. La casa se había convertido en un basurero de soltero”.

Esta dispersión en la vida de Paul hizo que bajara la firmeza con que venía trayendo el liderato del grupo y a su vez, hizo que estuviese con un opaco ánimo durante las sesiones. Así lo cree Geoff Emerick, el ingeniero de grabación del grupo en su obra El sonido de los Beatles: “Paul había roto recientemente con Jane Asher, y tal vez ésta fuera otra razón por la que estuvo tan apagado durante las sesiones del Álbum Blanco”.

Un eclecticismo de estilos

Producto de esta inestabilidad, las composiciones de Paul para el White Álbum fueron bastante eclécticas, y llevaron consigo varias situaciones. Para empezar, irritó sobremanera a sus compañeros al cantar la voz solista de Ob-la-di, Ob-la-da en frente de ellos en innumerables veces. La canción era detestada sobre todo por John Lennon, quien no dudó de calificarla como “música de mierda para las abuelas de Paul”. Sin duda, la confusión que reinaba en su cabeza hacía que nunca estuviera satisfecho con las tomas y volvía a repetirla una y otra vez.

Paul no estaba satisfecho con el ritmo del tema ni con el modo en que se asentaba su voz. Buscaba un ritmo de reggae jamaiquino que el grupo no conseguía clavar. El problema se exacerbaba porque ni siquiera Paul sabía cómo enfocarlo a nivel rítmico, de modo que estaba cada vez más frustrado consigo mismo”, señala Emerick en el citado texto.

También se dio tiempo para lo acústico, en esta línea están I will y Blackbird, para la cual pidió a Geoff Emerick “que sonara como al aire libre”, a lo que el ingeniero respondió “entonces, grabemos entonces al aire libre”, y así lo hizo. El tema hace referencia a la lucha que por esos entonces mantenía la comunidad afroamericana de los EE.UU. por sus derechos civiles. De esta forma, la canción es un tema social.

Emerick agrega que este fue un ejemplo de la diferencia de estilos entre Lennon y McCartney: “Paul no lo mencionó en ese momento. Estaba tan concienciado a nivel social como John, pero era mucho más sutil, no blandía ningún mazo, como John había hecho en ‘Revolution’. Tenían sensibilidades parecidas, pero estilos totalmente distintos”.

Pero además, Paul presentó canciones bizarras como Why don’t we do it in the road? (inspirada por haber visto copular a dos monos en medio de una carretera en la India) y Wild honey pie; o sus clásicos homenajes al music hall y a la música de los años 30 con Martha my dear (inspirada en su perra del mismo nombre) y sobre todo con Honey pie.

Huelga decir que entre medio de las grabaciones del largaduración compuso Hey Jude, que sería lanzada como single (para más información, puedes leer aquí).

Pero una canción que siempre ha llamado poderosamente la atención es Helter Skelter. El tema tiene su origen en la intención de Paul de competir con The Who. “Yo estaba en Escocia y leí en Melody Maker que Pete Townshend había dicho: ‘acabamos de grabar el disco de rock más desmadrado, estridente y divertido que hayais oído jamás’. Nunca averigüé qué disco era ese que había grabado The Who, pero me dio una idea. Les dije a los otros: ‘creo que deberíamos grabar un disco realmente bestia’, y compuse Helter Skelter”, señala Macca en el Anthology.

En la biografía de Phillip Norman se aclara el misterio respecto a la canción de The Who: se trataba de I can see for miles.

‘Helter Skelter’ es una canción que grabamos en el estudio, riéndonos como locos y totalmente desmadrados, a veces tienes que dar rienda suelta a lo que llevas dentro, y en esa canción –en la que predomina el bajo de Paul y mi batería-, Paul se puso a cantar a voz en cuello y la compuso en un santiamén”, señala Ringo en el volumen Anthology.

De esta forma, el aporte de Paul al elepé pasó por varios estados de ánimo y sonidos, aunque sería después, en las sesiones de Let it be y Abbey Road, cuando el compositor de Lovely Rita volvería a tomar fuerte las riendas del cuarteto de Liverpool.

3 comentarios

  1. […] Tanto fue así, y también en un intento de escapar al turbio ambiente que se generaba en las sesiones, que George Harrison y Paul McCartney comenzaron a trabajar en forma paralela a la grabación del Álbum Blanco como productores de nuevos fichajes de Apple. El guitarrista produjo el debut del cantautor Jackie Lomax (para quien compuso el primer single editado por Apple titulado Sour milk sea) y por su lado, el autor de Yesterday se encargó del estreno de la cantante Mary Hopkin (más información sobre su participación en el White Álbum aquí). […]

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