Cuando George Harrison dejó el silencio

Con cuatro canciones en el White Album, el “beatle silencioso” consolidó un lugar como compositor tras años de postergación a la sombra de Lennon y McCartney. Además con el trabajo en Apple, pulió sus habilidades en la producción musical.

Por Felipe Retamal Navarro
HARRISON WHITE ALBUM

Esa noche de camino a su casa, George Harrison estaba inquieto. Había presentado una nueva composición a sus compañeros con la intención de incluirla en el White Album, pero se encontró una tibia respuesta. “No se tomaron esa canción en serio, creo que ni siquiera la tocaron, de modo que me fui a casa y pensé ‘es una lástima’ porque sabía que era una buena canción“, cuenta el guitarrista en el libro The Beatles Anthology.

Decidido a sacar adelante el tema que tenía por título While my guitar gently weeps, el guitarrista tomó cartas en el asunto. Al día siguiente, a bordo de su auto deportivo mientras conducía hacia Londres, invitó a su amigo Eric Clapton a grabar un solo de guitarra, que acabó siendo parte importante del track.

Como compositor, Harrison –el menor en edad de los Beatles- había permanecido a la sombra de la dupla Lennon/McCartney. Hasta 1968 solo había logrado incluir diez de sus canciones en discos de la banda, de las cuales tres aparecieron en el álbum Revolver (1966), pero normalmente eran solo uno o dos por álbum.

En general, el resto de la agrupación de Liverpool, y hasta el productor George Martin, se tomaban con cierto desdén las jornadas en que se trabajaban temas del guitarrista, tal como lo detalló el ingeniero Geoff Emerick. “Las sesiones en las que grabábamos temas de Harrison, se enfocaban de un modo diferente. Todo el mundo se relajaba, había una sensación clara de que aquello no tenía importancia. En cierta forma le trataban como un joven subalterno”.

Tras conocer algunos instrumentos musicales de la India durante el rodaje de la película Help! (1965), el beatle desarrolló un profundo interés por la música de ese país e incluso a fines de 1966 viajó a la tierra de Gandhi para estudiar sitar -un voluminoso cordófono indio- junto a Ravi Shankar, uno de sus mejores intérpretes. Este además le enseñó los fundamentos de la música clásica de ese lado del mundo.  Por ello, algunas de sus creaciones posteriores como Whithin you, whithout you, del álbum Sgt.Pepper’s, o la cara B de Lady MadonnaThe Inner light, tuvieran un marcado sello oriental. Ello le permitió definir su propia voz artística

Fue en el Álbum Blanco cuando el guitarrista demostró que como compositor podía estar a la par de Lennon y McCartney. Su aporte al disco fueron cuatro composiciones: Piggies, Long, long, long, Savoy Truffle y la ya mencionada While my guitar gently weeps. Esta última fue escrita mediante un impulso fortuito al leer la frase “llora suavemente” en un libro. Por eso, Harrison buscó por ocho horas un sonido de guitarra que sugiriera llanto. Al no hallarlo, al día siguiente invitó a Clapton.

 

La participación de slowhand también permitió mejorar los ánimos durante las tensas sesiones de grabación. “Fue estupendo porque hizo que todos se esmeraran. Paul se sentó al piano y tocó una bonita introducción, y todos se lo tomaron más en serio”, relata Harrison en el mencionado libro antológico.

Las otras canciones del creador de Here comes the sun ofrecen algunas historias interesantes. Según detalla Ian MacDonald en su texto The Beatles: revolución en la mente, durante una de las sesiones en que se registró la canción Piggies, el músico se sentó frente a un clavicordio y comenzó a tocar una canción nueva que aún no acababa ¿su nombre? Something. Tendría que esperar hasta el año siguiente para registrarla.

Savoy Truffle es un tema en cuya letra simplemente se enumera variedades de bombones que el compositor encontró en una caja, a propósito de la adicción de Clapton a esas golosinas. Para su grabación se usaron nada menos que seis saxos, lo que da el característico tono a la creación.  Por su lado, Long, long, long, es una pieza de instrumentación sencilla en que John Lennon no participó. Quien toca el órgano es McCartney.

En ese mismo período, Harrison compuso otros temas no incluidos en el disco:  Not guilty y Circles. Para el primero se grabó la friolera de 99 tomas, pero sin resultados satisfactorios. El segundo fue grabado años después para su disco solista Gone Troppo (1982). También escribió la canción Sour milk sea, la que posteriormente entregó al cantautor Jackie Lomax, a quien produjo su primer álbum para Apple, la empresa que manejaban los fab four. Las maquetas se pueden oír en la reedición del álbum lanzada el  9 de noviembre.

 

 

En esos días, Harrison comenzó a hacer notar su habilidad como productor. En la grabación del tema que hizo para Lomax, participaron viejos conocidos: Paul McCartney al bajo, Ringo Starr a la batería y Clapton a la guitarra solista. Geoff Emerick fue el ingeniero y notó el talento del guitarrista para la producción. “Había muy buenas vibraciones esa noche (posiblemente porque John y Yoko no estaban) y me impresionó bastante la capacidad de Harrison como productor. Parecía saber lo que quería y lo perseguía sin aspavientos”. Posteriormente, el guitarrista también produjo discos para Ringo Starr, Badfinger, entre otros.

Así, tras un largo camino, el “beatle silencioso” comenzó a hacerse un lugar por mérito propio en la música popular, gracias a que logró hallar su senda creativa a partir de la maduración de sus influencias, gustos y experiencias. El período final de la carrera de la banda de Liverpool tuvo a la mejor versión del guitarrista.

 

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s