Pet Sounds: la creación de un clásico

Sesiones extendidas por meses, experimentos sonoros, altos costos y decepción del sello, fueron parte de la grabación del legendario álbum de The Beach Boys.

Por Felipe Retamal Navarro

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“¿Quién escuchará esta mierda, Brian?¿las orejas de un perro?” le espetó con indignación Mike Love, el cantante de los Beach Boys, a Brian Wilson tras oír las primeras muestras del nuevo álbum que éste había trabajado durante el invierno boreal de 1966. “¿Y los autos, la playa, las chicas?¿dónde rayos están?” preguntó Mike.

Pero Brian no cejó en su búsqueda. Desde su retiro de las giras en diciembre de 1964 por un ataque de pánico durante un vuelo en avión, había desarrollado sus habilidades como compositor y productor. El resultado se pudo oír en las baladas de la cara B de “Today!” (1965), donde por primera vez Wilson exploró temas fuera de los autos, la playa y las chicas y diseñó capas de sonido a la manera del “Wall of sound” de Phil Spector. Si la cara A eran canciones alegres y comerciales, la otra era introspectiva, madura y orquestada.

Hasta entonces los álbumes eran un agregado de canciones no tan buenas como para ser singles y algunas pistas de locuciones. “Today!”, por ejemplo, cierra con una pista de bromas de la banda. Eso comenzó a cambiar el día que Wilson escuchó el disco “Rubber Soul”(1965) de los Beatles. Nada de chistes, nada de sobras, solo música. “Era una colección de canciones… que de alguna manera funcionó como nunca antes se había hecho, y me quedé muy impresionado” cuenta el músico en las notas de la edición aniversario de “Pet Sounds”.

Entonces Brian se decidió; compondría el mejor álbum de su carrera. Comenzó por acabar una canción que había dejado en espera desde julio de ese año: “Sloop John B”, un cover de una canción popular caribeña. Pero algo le faltaba: un colaborador para las letras. Por amigos supo de Tony Asher, un escritor que trabajaba en la redacción de jingles comerciales. Wilson lo contactó y le convenció para que le ayudara, pese a que apenas lo conocía. En su primera reunión el músico le entregó al escritor un cassette con una pista llamada “In my childhood”. Con el trabajo de Asher acabó por titularse “You still believe in me”.

Para la grabación Wilson no escatimó en gastos: se contrató a “The wrecking crew” un grupo de los mejores músicos sesionistas de Los Ángeles que habían trabajado con Phill Spector, Frank Sinatra, entre muchos otros. El resto de los Beach Boys, Dennis y Carl Willson, Al Jardine, Mike Love y Bruce Johnston solo grabaron pistas vocales, aunque Carl y Dennis tocaron guitarra y batería en “That’s not me”. Mike no estuvo de acuerdo con el sonido del álbum y opinó que sería un fracaso. Más cuando se enteró que el costo fue de US$70.000.

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De izquierda a derecha: Al Jardine, Brian Wilson, Mike Love, Carl Wilson y Bruce Johnston

Durante las sesiones Brian obligaba a la banda a repetir una y otra vez sus partes vocales, lo que acabó por enfurecer a Mike Love. Además, se permitió probar arreglos y sonidos a tal punto que grabó a los músicos de sesión tocando percusiones con latas vacías de Coca-cola. También registró timbres de bicicleta y los ladridos de sus perros, Banana y Louie, que se pueden oír al final de “Caroline No”. Incluso consideró grabar a un caballo.

“God only knows”, acaso la canción más célebre del disco, se compuso en apenas 40 minutos. “La parte que tiene letras realmente fue una de esas cosas que simplemente salieron como un todo” contó Asher a The Guardian en 2015. Wilson tuvo dudas sobre el título, por su mención a God (Dios). Originalmente incluía un solo de saxofón justo después del juego de voces en el puente, pero después se eliminó.

La pieza instrumental “Let’s go away for awhile” originalmente estaba pensada para tener una letra y voz cantada. Sin embargo, no prosperó. La canción “Pet sounds”, también sin voces, en principio se llamó “Run James run” y se pensó al estilo de las películas de James Bond, incluso en la banda pensaron en ofrecerla a Hollywood, pero desistieron .

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El álbum se completó el 13 de abril de 1966. A pesar del entusiasmo de Wilson, los ejecutivos del sello Capitol Records no estuvieron satisfechos con el resultado, y en Estados Unidos el álbum apenas alcanzó el lugar 10 de los charts. Por ello no le hicieron promoción y menos de dos meses después lanzaron un compilado “The best of The Beach Boys” lo que disminuyó más las posibilidades de “Pet Sounds”. En Inglaterra logró mejor suerte y alcanzó el número 2 de las ventas.

La canción “Good Vibrations” se grabó durante las sesiones de “Pet Sounds” pero no se incluyó en el álbum, pues Brian no quedó conforme con el resultado. Aunque la versión original se grabó en febrero de 1966, recién se completó en septiembre. Para entonces se habían grabado 90 horas cinta y la factura del estudio era de US$50.000. El single más caro de la historia. El último número uno de Brian Wilson.

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