KID A: De experimentaciones y decisiones

El cuarto disco de la banda es un punto de inflexión en términos creativos y comerciales que dividió al público y desafió al mercado de la música.

Por Sebastián Rivera E.

KidA

Hay bandas que dan giros inesperados en sus creaciones y Kid A (2000, Capitol Records) de Radiohead es un claro ejemplo de ello. El cuarto disco de la banda es un punto de inflexión en términos creativos y comerciales que dividió al público y desafió al mercado de la música y la manera de cómo estaba operando en esa época.

Luego del laboratorio de ideas que fue Ok Computer, los ingleses fueron por más con Kid A. Ambiciosos en lo compositivo y reticentes en todo lo que fuese promoción de su nuevo disco, para los ejecutivos de Capitol Records la decisión de la banda de no pactar entrevistas con los medios y no optar por tener singles radiales era algo complejo y difícil de manejar, pero apareció un nombre clave que vio en ese escenario una oportunidad de desafiar el mercado musical que en ese minuto veía a MTV como uno de los únicos canales para popularizar y difundir contenidos musicales al mundo: El director de Nuevos Medios, Robin Bechtel.

Bechtel venía trabajando desde los años 90’ en darle un valor agregado a la utilización de internet en la difusión y para muchos en Capitol Records, era considerado como aquel científico loco que trabaja en las sombras bajo constantes explosiones en su laboratorio mientras busca el invento perfecto. Su invento: el poder transmitir todo el disco por la web semanas antes de su lanzamiento. Además, se crearon pequeñas cápsulas llamadas conocidas como los Kid A Blips, en las cuales se transmitían pequeños videos de 10 a 20 segundos de duración con contenido asociado a la estética e imagen del disco y la banda. Para el mercado en ese momento era impensada esta apuesta, pues no veían en la web un canal de difusión efectivo y no le tomaban el peso que agarraría con el paso de los años.

El tiempo le daría la razón a los ingleses, los entusiastas, a Bechtel y todos los ejecutivos que se concentraron en la web como forma de distribución, difusión y marketing. Sin ir más lejos, su séptimo disco In Rainbows (2007, TBD Records), fue lanzado en formato digital con la innovadora modalidad donde el público decidía el precio a pagar. Otra vez más, los de Oxford le daban un golpe al mentón a la industria con esa modalidad de distribución y venta. Radiohead ya ganó. Y por Nocaut.

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