Adios, Charles Bradley

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Charles Bradley falleció a consecuencia de un cáncer de estómago el sábado 23 de septiembre en Nueva York, la misma ciudad en que se crió y donde opera Daptone Records, el sello que le apoyó en su inusual carrera.

El cantante –nacido en Gainesville, Florida en 1948- recorrió un largo camino antes del reconocimiento. A los 14 años, en 1962, asistió al legendario concierto de James Brown en el Apollo Theater de Harlem. La exuberancia y la voz del “padrino del soul” lo impactaron; esa noche se prometió –casi a modo de un sueño imposible-  algún día cantar allí.

En 1994, tras la muerte de su hermano decidió dar el salto para cumplir su anhelo: bajo el nombre de Black Velvet y ataviado con una peluca y una roñosa capa, comenzó a imitar a Brown en bares de mala muerte de Booklyn.

Una tarde, un desconocido llamó a su puerta. Era Tom Brenneck –músico de sesión que tocó entre otros, para Amy Winehouse-, quien había escuchado cantar a Bradley, y maravillado, le ofreció fichar por el sello Daptone, casa discográfica indie caracterizada por trabajar con artistas de soul y funk como Lee Fields, Antibalas o la ya desparecida Sharon Jones – a quien dedicamos un texto– . Su sueño estaba a punto de cumplirse.

De esta forma, a los 63 años, tras una vida marcada por las dificultades –durante años vivió en las calles, trabajó en empleos informales y fue analfabeto- Bradley editó su primer disco titulado “No time for dreaming” (2011), al que le siguieron “Victim of love”(2013) y “Changes” (2016) -disco destacado entre los favoritos de 2016 por Yakaranda-. En todas las placas, Bradley cantó con una intensidad que conmovía. Cada frase parecía venir desde lo hondo del Estados Unidos marginal, abandonado al librecambismo y la discriminación.

Hoy, cuando la juventud y la belleza son valorados en exceso y la música pop busca impactar al oyente, una carrera como la de Bradley es inusual y poco convencional. Porque en él no había pose. Él no cantaba soul, sino que más bien, lo respiró, lo vivió, lo sacó desde el dolor. No fue solo un revisionista, él era soul.

En 2013 Bradley cumplió su sueño y cantó en el Apollo, el mismo recinto donde un día, juró cantar.

Gracias por todo, don Charles.

Charles Bradley 2

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