The Piper at the Gates of Dawn: 50 años de la leyenda

¿Cómo se grabó el disco? conoce algunas historias sobre una placa fundamental del rock psicodélico.

Por Felipe Retamal Navarro

piper recording

Esa tarde del 21 de febrero de 1967, en el estudio tres de Abbey Road, Norman Smith observaba con cuidado a los cuatro muchachos de Cambridge con los que trabajaría en su disco debut.

Estos se hacían llamar Pink Floyd y poco tiempo atrás Norman les había conocido en el club UFO en Londres. Su música, extraña, ruidosa, pero muy melódica había encantado tanto al entonces ingeniero de sonido de los Beatles, que logró ficharles en EMI. Con la psicodelia y el swinging’ London en boga, eran una apuesta segura.

La banda confiaba en el talento de Smith para producir sonidos extraños. “Creo que mi principal contribución a The Piper at the Gates of Dawn, aparte de avanzar el lado melódico de la música, fue en los sonidos – contó Smith años después a GuitarWorld-. En aquellos días la tecnología en la sala de control no era como es ahora para el desarrollo de sonidos. Pero tenía algunos trucos en la manga.”.

La oportunidad de probar los trucos de Smith se dio entre febrero y julio de ese año, cuando la banda grabó el álbum. Entre estos se cuentan los evocadores paisajes sonoros de “Astronomy domine” con el uso de efectos telegráficos. Además, el uso del Automatic Double Tracking (ADT) -una técnica de duplicación basada en cinta- para darle un aire denso y lejano a la voz de Syd Barrett. También los sonidos de timbres y campanillas de bicicletas en “Bike”.

La sensación de caos del tema “Interstellar Overdive” se logró haciendo que la banda tocase una improvisación de forma libre del tema, para luego grabar una segunda toma a partir de la pista original. De tal forma, se podía combinar diferentes tomas de una canción. Esto fue especialmente eficaz debido a que Barrett nunca interpretaba una canción de la misma manera dos veces.

Además en esa canción, y en otras pistas del disco, la reproducción de trozos de cinta hacia atrás crean un efecto particularmente desatado y caótico. Norman Smith –a quien John Lennon llamaba “Normal”- conoció esa y otras técnicas durante sus años de trabajo con los Beatles.

Años después, ya sin Barrett, la banda continuaría su exploración sónica. Por ejemplo, los latidos, los gritos, los efectos de sonido que se oyen en “The Dark side of the moon”, son una señal de cómo evolucionó el interés de la banda por ese aspecto.

Mientras trabajaban en el disco la compañía presionó a Smith para obtener un single de éxito. Sin embargo, algunas de las canciones eran tan poco convencionales que la decisión fue difícil. Hasta que un día, la banda le mostró “See Emily Play”. “Cuando escuché esa canción’ –comentó años después- pensé: “Ah, en esta tengo algo”. Así que la edité y le puse uno o dos efectos. A ellos no les importó lo que yo estaba haciendo. No creo que Syd estuviera demasiado interesado”.

La indiferencia de Barrett con el trabajo de estudio era tal, que muchas veces no seguía las indicaciones de Smith. Una tarde, el productor sugirió una modificación en la melodía que Syd cantaba. “No dijo nada, pero asintió, como un “sí”, recordó. Entonces Barrett regresó a la sala y repitió exactamente lo que había hecho en la toma anterior. Smith no lo podía creer. Fue una de las tantas veces en que la paciencia del productor fue puesta a prueba por el guitarrista.

Una tarde los integrantes de la banda manifestaron sus deseos de conocer a los Beatles, quienes trabajaban en su legendario “Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band” en otro estudio del complejo Abbey Road. Smith fue con ellos, pero el recibimiento de Paul McCartney y George Harrison hacia el grupo fue frío y distante. Tras unos pocos minutos de charla, se retiraron. Era claro que a los de Liverpool no les gustaban las interrupciones. Menos aún tratándose de novatos.

Durante años, el disco debut de Pink Floyd fue difícil de hallar, y allí se cimentó su status de “disco de culto”. Solo la explosión de popularidad de la banda con “The Dark side of the moon” permitió su reedición en 1979.

El disco se lanzó en Inglaterra el cinco de agosto. En su momento el disco también fue editado en stereo. Era lo normal en la época, pues recién aparecían en el mercado los equipos que reproducían ese formato.

Al igual como sucedía con los discos de los Beatles, la edición americana de “The piper at the gates of dawn” -lanzada en octubre de ese año- era distinta a la de Inglaterra.  Se le agregó el single “See Emily Play” –había alcanzado el número 6 en las listas británicas en junio del 67-  y se le quitaron tres canciones: “Flaming”, “Astronomy domine” y “Bike”.

Sin dudas, ese primer álbum de Pink Floyd, marcado por la creatividad de Syd Barrett, fue una pieza importante en la escena psicodélica inglesa marcada por la melancolía, las imágenes campestres y una cierta sensibilidad muy britsh –en la misma línea de otros discos como “The village Green preservation society” de The Kinks– que años después serían influyentes en otras corrientes nacidas en la isla. Pero también, marcó un camino. Uno en que la fidelidad a sus principios, el ánimo rupturista, la exploración, se posicionó, por momentos, frente a las exigencias de la industria.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s