Un día afuera: la fuerza de los ingenuos

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“Un día afuera” el nuevo EP de Columpios al suelo, es un trabajo pletórico de imaginación. Cada detalle, cada sonido, cada decisión está guiada por gente que ante todo es buena oyente de música. La idea es sorprender al oyente, desafiarlo, llevarlo a diversos lugares sonoros. Y este trabajo lo consigue con creces.

Ya conocíamos la canción que da nombre a la placa. Es un tema con énfasis en el ritmo, construido sobre guitarras que recuerdan a “William it was really nothing”. Pero son los detalles los que dan un peso narrativo al tema: cuando Juan Pablo Ordenes canta la palabra “respiración”, de inmediato se hace presente ese sonido. A ello se le suman las campanas del principio y los juegos de voces a lo Robert Smith, que dan carácter a la producción.

Canciones como “Espejos” y “Tropiezo” tienen clara referencia al dream pop y el shogeaze, pero se hacen menos predecibles gracias a detalles como las palmas, o las guitarras que entran y salen de plano, sin que parezcan exactamente ese instrumento. Por momentos la banda toca a un volumen muy alto, generado un ruido envolvente que contrasta con el optimismo de “Un día afuera”.

También las estructuras de las canciones aportan sorpresa: En “Tropiezos”, tras la sección ruidosa de inmediato suena la voz suave de Yanara Zarhi (con quien conversamos en Yakaranda TV), que aporta pausa y un plano musical distinto, lo que rompe la canción y le hace menos referencial a un estilo. Y eso en tiempos de revival shoegaze, se agradece.

Los sonidos nocturnos de “Me solté” y su estructura poco convencional resumen los estados emocionales de la placa: la sorpresa, la intensidad, la melancolía. Son canciones que, pese a su desafío de composición y sonido, son a la vez muy personales y emotivas. Conectan con el oyente por su evocación sonora de paisajes, además de las bellas y recordables melodías y la correcta producción de Mauricio Vergara.

Pese a todo, las canciones no suenan sobrecargadas, pues el trabajo de arreglos ofrece ciertos momentos de respiro. En eso la banda tuvo un gran acierto, pues pese a su pericia técnica y la fuerza de su propuesta, la placa trasunta una cierta ingenuidad, una cierta búsqueda de preguntas, más que entregar certezas a la audiencia. Una invitación a perderse en un bello momento sonoro.

El arte del EP, a cargo de Antonia de la banda Gris Castigado, es coherente con la propuesta musical, por ello los colores y la distribución de las imágenes a modo de un pequeño mural, resumen los diferentes momentos, ruidos, y estados emocionales que la banda ofrece en su música, y es el oyente quien debe conectarlas.

Por Pindaro.

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