¿Cómo fue el estreno de Star Wars en Chile?

La película llegó al país con casi un año de desfase respecto a USA y se apoyó en una agresiva campaña de información. En Santiago se exhibió en tres cines.

Por Felipe Retamal Navarro

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Esa calurosa tarde del 16 de enero de 1978 quienes asistieron al cine Windsor a ver “No hay terror como el del abismo”, vieron un trailer que resultaba curioso.  Aparecían naves de diseño futurista, una mujer con un peinado extraño y una especie de hombre peludo. Se trataba de la sinopsis de una película que llegaría pocas semanas después al país: Star Wars.

La primera pieza de la saga de George Lucas se estrenó en Estados Unidos el 25 de mayo de 1977. En ese país la cinta logró un enorme éxito de taquilla y sobrepasó las expectativas de 20th Century Fox al respecto, pues en su primer fin de semana recaudó US$1.554.475. Por ello, la compañía no tardó en expandir el producto al resto del orbe.

En esa época las películas no tenían lanzamiento simultáneo en todo el mundo, por lo que llegaban a otras latitudes con un tiempo de desfase. En el caso de Chile tomó casi un año, ya que la cinta de los jedi y sables laser tuvo su primera exhibición en el país el lunes 20 de marzo de 1978.

Por entonces se reservaba el primer día de la semana para los estrenos, probablemente por que iban al ritmo de la semana laboral, además la crítica podía verlos y  preparar los textos que salían en los suplementos de espectáculos: El Mercurio lo hacía los viernes, mientras que La Tercera los domingos.

En el Decano ya se había escrito sobre la película durante el verano; fue el 22 de enero, pocos días después de la exhibición de la sinopsis. En un artículo el diario presentaba a la cinta como una de las que se debía tener en cuenta en el año debido al éxito que le precedía: “El impacto de esta película es su originalidad. Con el formato de tira cómica mezcla todos los estilos de cine: el western, la ciencia ficción, espionaje, amor, suspenso, humor”. Por algo se le calificó como “western espacial”.

Cinco días después, el mismo diario lanzó una crónica en que se explayaba sobre los efectos especiales y los robots de la cinta, como C3PO y R2D2. Lo más curioso, es que la nota incluyó un recuadro con algunos términos usados en el filme, a modo de glosario (ver las fotos adjuntas). Es decir, se estaba anticipando algo más que una película: se estaba anticipando un universo narrativo.

El miércoles 15 de marzo, un pequeño recuadro apareció en los periódicos: “Ya viene Star Wars”. Dos días después, un afiche del filme informaba su estreno para el lunes siguiente. Por esos días la prensa se ocupaba de otros asuntos: la ruptura de relaciones diplomáticas con Bolivia, el secuestro del ex primer ministro de Italia, Aldo Moro, y el regreso a la tierra de los cosmonautas de la Salyut 6. Un sorprendente Cobreloa era el puntero del torneo chileno, aunque a la postre, el Palestino de Elías Figueroa y Oscar Fabbiani sería el campeón.

Tras el estreno, apareció la crítica a la cinta en Wikén (el suplemento de cultura y panoramas del diario de Agustín) el viernes 24. Quien escribió (identificado sólo con las siglas MC) la reconoció como buen producto de entretención, pero no pudo evitar desdeñarla: “La disfrutan quienes tienen pereza para leer y les basta con recorrer ‘los monos’ para experimentar tremebundas emociones que en nada desgastan la materia gris”.

En Santiago la cinta se exhibió en tres salas: Cine Windsor (en Moneda con Ahumada), Ducal (Agustinas #777) y Cine Las Condes (Apoquindo #8368). Hay que considerar que en esos años solo en el centro de Santiago había 34 salas, y cada una proyectaba un filme a la vez. Las funciones eran rotativos que comenzaban a las 11 de la mañana, cuya entrada costaba $40 pesos, unos $2250 pesos actuales según fórmula de IPC.  En regiones, el primer cine que tuvo la película fue el Rex de Viña del Mar.

Finalmente, la película tuvo buena convocatoria de público. Probablemente debido al antecedente del éxito en USA y la anterior campaña de información y “preparación” a la audiencia respecto al mundo de la cinta. Es decir, la gente fue al cine sobre seguro, con la garantía de que la película había funcionado en otras latitudes, y, posiblemente, la información les había generado interés sobre aquel mundo lejano, muy lejano, del que todavía quedaban muchas cosas por descubrir.

 

 

El trailer original:

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