Slowkiss, en el camino

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Foto: Daniel Ojeda Muñoz

Es 18 de marzo de 2017 y en el Convention Center de Austin, Texas, se presenta la banda chilena Slowkiss. El show se enmarca dentro del reconocido festival SXSW (South by Southwest), y el grupo completa su segunda actuación en el certamen estadounidense. La primera fue cuatro días antes.

Pero el camino para llegar a Texas no fue tan fácil. Slowkiss había postulado anteriormente dos veces para tocar en el festival, y al tercer intento resultó. Sin embargo, fueron confirmados poco tiempo antes del inicio del mismo, entonces debieron conseguir rápidamente el dinero para poder viajar.  “Fue un proceso súper corto igual. Nos avisaron a finales de enero, entonces postulamos al tiro al Fondeadora para que nos resultara ahora en marzo”, cuenta Matías Acuña, baterista.

Recaudar 2 millones de pesos en 25 días, era difícil. De hecho, en Fondeadora nos dijeron que existían posibilidades de que no la hiciéramos –cuenta Vicky Cordero, bajista– los últimos días no podíamos dormir, todos medios enfermos de la cabeza por la wea”.

Hubo dos aportes que fueron simbólicos. Un fan alemán y otro que nos ha seguido siempre, Héctor Rojas. Pusieron 100 lucas cada uno. Increíble, fue pal hoyo”, cuenta emocionada Elisa Montes, cantante y guitarrista.

Todo fue gestionado de forma independiente por la banda, y no a través de la plataforma IMI Chile, que es la que habitualmente se usa en estos casos. “Lo que pasa es que no tenemos muchos amigos en IMI Chile, ni en ningún sello ni nada. No somos parte de ninguna escena, lamentablemente”, dice Elisa.

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Foto: Daniel Ojeda Muñoz.

EN EL CAMINO

Una vez que lograron obtener el dinero, se embarcaron rumbo a Estados Unidos. En el aeropuerto sufrieron un pequeño retraso dado que la policía retuvo a Matías: “A mí casi no me dejan entrar. Me tocó una loca pesada, me empezó a preguntar weas, y no me quería dejar pasar. Que por qué te vai a quedar un mes, dónde te vai a quedar, cuánta plata tenis. Me tuvo 20 minutos preguntándome puras mierdas”, cuenta.

Igual es súper al azar, porque a él le tocó una persona pesada, pero a mí me tocó uno súper buena onda, un latino, me dijo: ‘ahhh el nuevo Ricky Martin’. Pasé al tiro”, agrega Ignacio Villagrán, guitarrista.

Pese a ello, no tuvieron los inconvenientes de otras bandas que también tocaban en el SXSW, como Trementina, a quienes les fue denegado el acceso. Los miembros de Slowkiss solo supieron de esa noticia una vez instalados allá. “El mismo día que nosotros llegamos a EEUU nos enteramos. Como un par de horas después de que llegamos al hotel”, cuenta Vicky.

¿Y la actuación en el festival?: “Estuvimos en el Convention Center, ponte tu era como el GAM. Allí había un escenario a toda raja, con una pantalla grande, con una técnica exquisita, retornos buenos. Nada que ver con el nivel de acá”, cuenta Elisa.

Después del festival, continuaron girando por California completando un total de 10 fechas. Para desplazarse arrendaron una Van, algo así como al estilo de Stillwater en “Casi Famosos”, y en Los Ángeles se quedaron en casa de Fernando Navarro, su productor. “Comprábamos comida en el supermercado y acá las niñas (Elisa y Vicky) cocinaban. Fueron las mejores comidas que he tenido en años (risas). Hubo un pastel de papas total”, cuenta Ignacio. ¿La carta? sólo comida vegetariana.

Pero, ¿por qué viajaron a California? “Porque ahí vive nuestro productor poh, y porque Los Ángeles es como la creme de la creme de la música, ¿cachai? Hay muchos locales para tocar. Sacamos fechas de la nada, na que ver con acá”, dice Elisa. “Allá funciona porque la gente tiene otra mente respecto a la música. Van a recitales, compran el merch. Acá no se ve eso, la gente es más floja en ese sentido”, agrega Ignacio.

“Y les interesa el merch que hay de las bandas. Te compran el disco, te compran una polera. Nos pagaban de más por las cosas que les vendíamos. Una polera costaba 15 y una vez vendimos una en 30”, cuenta entusiasta Vicky.

ULTRAVIOLET

Por estos días la banda se preocupa de su nuevo EP “Ultraviolet”. El trabajo fue grabado por Fernando Navarro, en su casa. “Él (Fernando) se estaba mudando, entonces la casa quedó desocupada. Ocupamos la cocina, el living y armamos un estudio. Y salió la esencia de lo queríamos porque él nos conoce y sabe cómo queremos sonar. Pista por pista fuimos grabando instrumentos”, cuenta Ignacio. Las voces las grabó Elisa en Los Ángeles. La mezcla y masterización también las hizo Fernando.

¿Por qué el nombre? Tiene que ver con la portada del disco, una pintura hecha por el artista Juan Báez. “Escuchó el disco, y nos hizo un cuadro que es como una explosión estelar”, cuenta Elisa. “Entonces revisamos glosarios de astronomía, y al final vimos que salía ‘ultraviolet’. Nos hizo sentido y nos gustaba la palabra”, complementa Vicky.

Sobre las canciones, la banda cuenta que se mantiene el estilo que conocimos en su anterior EP, porque así lo sienten. “Hacemos las canciones como nos van saliendo, como que no hay ni una wea en la cabeza porque al final cuando estamos los cuatro en la sala ahí se resuelve el tema de darle el ‘Slowkiss’ a la canción”, afirma Vicky.

– ¿Y para cuándo viene “Ultraviolet”? – le pregunto.

Te puedo decir que va a ser pronto, pero no mucho más que eso– responde.

Por Pablo Retamal Navarro

Fotografías por Daniel Ojeda Muñoz

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