“Una mujer fantástica”: un viaje en busca de la dignidad

La película de Sebastián Lelio nos muestra cómo una mujer trans en Chile debe dejar de lado su propio dolor y enfrentar una pesadilla que jamás buscó.

Por Pablo Retamal Navarro.

mujerfantastica

La historia es simple y se entiende desde un comienzo. Marina (Daniela Vega) es una joven transexual que trabaja como garzona y es cantante de música tropical, tiene una relación con un hombre 20 años mayor que ella, Orlando (Francisco Reyes), y todo parece bien. En un instante inesperado, Orlando fallece, y es donde comienza una pesadilla para Marina.

El mérito de Una mujer fantástica, del director chileno Sebastián Lelio, es que hace visible el asunto de la transexualidad. Nadie podría imaginarse cómo desde el momento mismo en que fallece un ser querido de una mujer trans esta pasa por una serie de malos ratos. En vez de vivir el duelo de manera tranquila, como corresponde, Marina se enfrenta a la discriminación, a la humillación, y a la violencia por parte de gente que solo debiera cumplir un rol instrumental dentro de una línea burocrática.

Las preguntas incómodas del médico de turno y de Carabineros; el trato como sospechosa por parte de la comisario PDI, quien además la somete a un procedimiento vejatorio; el rechazo y el odio de la familia de Orlando, quienes la agreden y le prohíben despedirse de su amado configuran un caldo de cultivo difícil para Marina.

El filme, entonces, pone a Marina buscando pelear por su dignidad. Por su derecho a ser reconocida como mujer y por su derecho a ser respetada. Es un relato que evoca un viaje, un viaje interno para posicionar una voz hacia el exterior. Se destaca que no es de manera panfletaria, sino mediante elementos cotidianos y verosímiles que aterrizan el conflicto y hacen que el espectador empatice con la lucha de la protagonista.

En ese sentido, la película deja preguntas más que respuestas. ¿Por qué en Chile, el país que pretende ser líder en el cono sur de América, aún no se respetan los derechos básicos de los ciudadanos con condición sexual distinta?

La parte débil es el final. De cierto modo remata la historia, pero de manera simbólica, no de modo concreto. Un monólogo ó un soliloquio habrían sido precisos para dejar muy claro el estado interno de Marina. Además, hay elementos fantásticos que sobran, por ejemplo, la escena del baile en la discoteque.

En definitiva, es un film didáctico porque hace que el espectador aprenda sobre la realidad trans en Chile. Pudo quedar mejor resuelto, pero en general cumple su promesa inicial.

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