La tele es de los 90′: La Patrulla del desierto

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Durante el primer semestre de 1993, Canal 13 emitió la miniserie “La Patrulla del desierto”. Se trató de una superproducción ambientada durante el primer año de la guerra de pacífico (1879), que narraba las aventuras de un grupo de soldados del ejército chileno, liderados por el capitán Javier Rozas (Cristián Campos).

Se trató de una serie muy interesante, pues no se trataba estrictamente de una producción bélica. Más bien era una mezcla de thriller, aventura, romance, y drama con sabor a teleserie. Pudo influir el hecho que el director Cristian Mason, tenía una vasta trayectoria en ese último género (“La última cruz”, “La intrusa”, “Secreto de familia”) y ya había dirigido la miniserie histórica “Crónica de un hombre santo” (en la que Cristian Campos también fue el protagonista).

Por ello la trama tenía personajes muy marcados: los buenos, el capitán Rozas y su patrulla. Los malos, oficiales enemigos como el Prefecto Severino Zapata (un soberbio Gonzalo Palta), ó Basilio Molineros (Eduardo Mujica). Antagonistas a su vez muy diferentes: el serio y diligente prefecto Zapata, contrastaba con el tramposo y ruin Molineros.

Si en los antagonistas se reunían ciertos arquetipos, en la patrulla protagonista convivían las clases sociales: los personajes Pedro Salcedo (Roberto Poblete), Diego León (Sebastián Dahm) y Juan Ponce (Regildo Castro), eran mineros, es decir exponentes del bajo pueblo. Por ello, Pedro y Diego eran representados como hombres vividores, pendencieros y dispuestos a todo. Mientras que Juan, un hombre rudo y de pocas palabras, se presentaba como un hombre que conocía el desierto y sus secretos.

Completaba el grupo “popular” de la patrulla el chino Chang Ling (Sergio Gajarado). Con ese personaje la serie se anotó un acierto, pues mostró a la gente una realidad poco conocida: los chinos que trabajaban esclavizados en el Perú, y que, tras ser liberados por el ejército chileno le apoyaron, incluso como reclutas.

ddcsiLos oficiales de la patrulla eran el capitán Rozas, y su cuñado Vicente Larrondo (Remigio Remedy). Ambos, “pijes”, de clase alta, con modales, en contraste con los rudos mineros. El capitán Rozas era un hombre correcto, que extrañaba a su prometida Constanza (Ana María Gazmuri). Mientras que Vicente, además, representaba al chico lindo de clase alta que viajaba a la zona de conflicto en busca de aventuras (sí, algo así como un zorrón). Aspecto donde quizás se nota la mano telenovelesca del director.

Pese a las diferencias nunca surgieron conflictos al interior de la patrulla, a lo sumo, en alguna ocasión los mineros hacían alguna broma a Vicente por su origen social. Más bien, en concordancia con el espíritu de la época (democracia de los acuerdos) la patrulla mostraba unidad y disposición a todo con tal de cumplir sus misiones: la más notable es la que se infiltran como espías en el cuartel aliado peruano-boliviano en Pisagua (capítulo 3).

Otro aspecto interesante es que pese a su referencia a la guerra contra Perú y Bolivia, la serie no tenía un discurso chauvinista, eligiendo concentrarse en las historias de la patrulla, y en la historia de amor de Javier y Constanza. Probablemente también debido al espíritu de “consenso” de la época.

“La Patrulla del desierto” tuvo sólo 7 episodios, emitidos los días jueves a las 21.30 hrs. Se grabó en el desierto de Atacama, y contó con gran trabajo de recreación de época. Se pensó en una segunda temporada, pero no prosperó debido a los costos. Sin dudas fue para mejor pues dejó a esta miniserie como un trabajo de culto.

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