Pataches

Los veraniegos

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            Estaba en la playa, guata al sol, cuando recibí un whattsapp de los editores de Yakaranda. “Oiga Don Moncho, rájese con una columna veraniega, po”, respondí “ya po”, así que tomé mi toalla, la sacudí, y partí con lo primero: el bajón de empandas de mariscos.

            Una buena empanada de mariscos, debe ser grande. Súper grande, no acepte porquerías chicas, siempre grande. Con mariscos frescos, de sabor intenso. Si lleva queso, tanto mejor, pero la idea es que el queso acompañe, no tape el sabor del marisco. En Pichilemu le recomiendo unas muy buenas que venden en el centro. “Empandas La Tila” creo que se llaman. Grandes, buenas, buenas.

            También, la paila marina. Échele limón sí o sí. Oiga, la mano es servírselo en plato de greda. Le da consistencia al sabor, le da otra textura. No nos ponemos nunca a pensar en ello, y es un detalle relevante. Y que nunca le falte su pedacito de pan a la vista. Si nos sale algo malo, se arregla con pan ¿Para beber? Acompañe con su vinacho. Todo el mundo le va a decir el blanco. No pasa nada. Póngale tintolio. Eso sí, de los que tengan cuerpo suave.

            Otro punto bueno del verano. Los jugos naturales. Evite los de supermercado, puros colorantes. Mueva la raja, pique la fruta y la mete a la juguera. Corta. Jugo que no es natural, no existe. Le recomiendo acompañarlo con su jengibre, quizás un poco de menta. Pero no abuse. Lo importante es la fruta, no se me vuelva loco ó loca poniéndole agregados al jugo.

Por Don Moncho.

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