Bowie en los 90: eléctrica e inquieta madurez

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David Bowie en 1995

La década de los 90’s fue un período de madurez para David Bowie. Sin temor a la experimentación, y sin ganas de vivir de su pasado, el duque se abrió a varios estilos, y más que proponer, se sumó a ciertas corrientes musicales que dominaron la década.

Bowie cerró la década de los 80’s integrando la banda Tin Machine, con la que editó dos discos de rock ruidoso y seco. Pero, mientras la banda resoplaba sus últimos alientos, el duque se embarcaba en la gira de grandes éxitos “Sound+Vision”, que le traería por primera vez a Chile, el 27 de Septiembre de 1990 en el Estadio Nacional.

En ese 1990 conoció a la modelo somalí Iman, con quien se casó en 1992. Un año después, retomó su carrera solista con la edición de “Black tie, White noise”, un disco en que se escuchan, guiños soul, música muy cercana la electrónica y el toque experimental propio del duque. Destacó el exitoso single “Jump they say”.

Después de componer la banda sonora para la serie de la BBC “The buddha of suburbia”, en 1995 lanzó el álbum “Outside”. Para esa placa volvió a trabajar con Brian Eno, y, probablemente debido a su amistad con Trent Reznor, el sonido del disco alterna entre el rock industrial y la electrónica. El tema “The heart´s filthy lesson” fue incluido en la película “Seven” de David Fincher.

Inquieto, por esos días fijaba su atención en Internet. Visionario como pocos, Bowie comprendió el potencial de la red para la música. En 1996, en algo hoy normal, lanzó un tema (“Telling lies”) exclusivamente online. No contento, en 1999 dio un paso más y lanzó BowieNet; su propio proveedor de internet, sin censura, y que permitía el acceso a una ingente cantidad de archivo del músico. También proveía de blog, chat, e incluso, una cuenta email @davidbowie.com. La plataforma duró hasta 2006.

En 1997 presentó “Earthling”, un trabajo bailable y más optimista que “Outside”, pero que conservaba el cariz experimental y electrónico de sus trabajos noventeros. El single “Dead man walking” sonaba potente y el tema “I´m afraid of americans” es uno de los más interesantes de esta etapa. Este disco fue el que lo trajo por segunda y última vez a Chile; fue el 5 de Noviembre de 1997 en el court central del Estadio Nacional.

A fines de la década y comienzos del nuevo siglo el duque editó dos trabajos que no tuvieron buena recepción en la crítica. Tanto “Hours” (1999) como “Heathen” (2002) fueron trabajos irregulares, que además no contaron con mayor promoción. Pero en ambas placas se aprecia un cambio de sonido: el cierre de la etapa electrónica en pos de sonido acústico y clásico.

Ese cambió se profundizó en “Reallity” (2003), un disco cuya producción (a cargo de Tony Visconti) era muy limpia y ponía la voz de Bowie al frente, casi a modo de un crooner moderno. La gira de este disco fue la última que hizo en vida, y no alcanzó a completarla debido a problemas de salud. Desde 2004 y hasta su regreso discográfico en 2013, su actividad se redujo bastante y se limitó a presentaciones muy esporádicas y algunas colaboraciones (TV on the Radio, David Gilmour, entre otros).

El período 1990-2004 fue la última gran etapa de Bowie. Quizás no fue tan propositiva, ni pareció ir a la vanguardia como lo hizo en los 70’s, pero ya no era el momento de ello. Más bien, se propuso expandir los límites de lo que es una estrella de la música que respetuoso de su pasado, no vivía de él. Por ello, fue un artista único, inconformista e irrepetible.

Por Pindaro.

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